“Las mujeres migrantes tenemos la capacidad de transformar lo malo en cosas positivas”

Irma Benavides es peruana y llegó a la Patagonia hace 18 años. Hoy, como profesional, transmite el amor que siente por su identidad de origen y disfruta de amalgamar ese cariño con la cultura argentina y neuquina.
Irma Benavides es peruana, llegó a la Argentina hace 18 años buscando “algo” que sentía que le faltaba en su vida. Especializada en Derecho laboral y coordinadora de la organización Social Colectividad Peruana Argentina de Neuquén, aseguró que “nosotras las migrantes tenemos esa capacidad de transformar lo malo en cosas positivas y esa capacidad la tenemos que usar para lograr nuestros sueños”. Luego afirmó: “Los sueños no se abandonan, los sueños se trabajan, requieren mucho esfuerzo, paciencia y constancia”.
Irma fue una de las mujeres convocadas por el ministerio de Desarrollo Humano, Gobierno Locales y Mujeres, a cargo de la ministra Julieta Corroza, para participar del ciclo de chalas “Mujeres diversas, Voces poderosas” realizado en el Espacio Duam como una actividad del mes en el cual se conmemora el Día de la Mujer.
Durante el evento, Irma expuso, frente a un auditorio colmado de mujeres, su experiencia de vida, su esfuerzo y cómo es ser una mujer migrante.
Llegó a Comodoro Rivadavia con 24 años, comenzó a estudiar y se recibió de abogada. Conformó su familia -esposo y dos hijas- y en 2020 se mudó a Neuquén. “Neuquén fue mi segunda migración”, reconoció y aseguró que “migrar es dejar la familia y los lazos. Dejamos de construir en un lugar para empezar a construir en otro”.
Irma señaló que ama su cultura de origen y de hecho la mejor manera de honrarla es fomentar las actividades de integración entre la cultura peruana y argentina. En este sentido, señaló que “soy una apasionada por el trabajo colectivo de promover y cuidar la integración argentina-peruana”, lo cual fomenta a través de su tarea como coordinadora de la organización Social Colectividad Peruana Argentina de Neuquén, desde la cual participa en la Feria de Colectividades que se realiza todos los años.
“En Neuquén se siente una pertenencia con las raíces y a la vez, existe una curiosidad por lo diferente”, sostuvo Irma y agregó que la identidad neuquina se observa en diferentes sentidos: “El cantar el himno de la provincia en las escuelas, con esa letra tan maravillosa, es algo que no he visto en otros lugares. Al menos de donde yo vengo no se hacía; es muy puntual y me parece muy lindo”. Además, dijo que “veo mucha gente con vestimenta tradicionalista, boinas, bombachas de campo y el respeto que hay a la identidad originaria, más allá de cualquier cuestionamiento o situación, es como que existe ese sentido”.
Cálida y sincera reconoció que “toma mate amargo” pero “no le gusta el dulce de leche”. Con 42 años, esta abogada especializada en derecho laboral aseguró: “Haberme recibido en una universidad pública, poder contar con esta gran herramienta de movilidad social y superación personal, es algo que todos los días me recuerda y demuestra que siempre se puede”.
“Soy como una mujer constante. Siento que la paciencia es la base de todo lo que he logrado; soy abierta culturalmente, tengo una pasión por la cultura latinoamericana. Soy una mujer muy agradecida con la vida”, concluyó.
