Preocupación por la intención de la OMS de clasificar a la vejez como una enfermedad
Política.
El diputado Andrés Peressini y la diputada Laura Bonotti del bloque Siempre presentaron un proyecto que expresa preocupación por la intención de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de incorporar a la vejez en la “Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados”.
La nueva clasificación vinculada a la vejez por parte de la OMS se publicaría a principios del próximo año, bajo el código MG2A en la sección de “síntomas generales”. Sin embargo, el encuadre “representa una enorme involución cultural, social y política toda vez que desacredita el enfoque de derechos humanos en materia de envejecimiento”, sostienen la legisladora y el legislador en la fundamentación.
Explican que la Clasificación Internacional de Enfermedades, editada mediante codificación en números y letras por parte de la OMS, reviste suma relevancia ya que constituye una herramienta apta para diagnosticar, registrar, notificar y agrupar enfermedades y factores que repercuten sobre la salud, así como causas externas de enfermedad o muerte. Asimismo, permite el análisis y comparación de los datos de mortalidad y morbilidad recopilados en diferentes países.
Sin embargo, la pretensión de incorporar a la vejez en dicha Clasificación, además de preocupante y discriminatorio –continúan los argumentos-, resulta contradictorio ya que el propio organismo internacional ha impulsado la celebración de la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030). El envejecimiento de las personas constituye un proceso que, lejos de ser patológico o cargado de los estereotipos que definen actualmente lo que es ser “viejo”, puede desarrollarse con un transcurso saludable de optimización de las oportunidades para mantener y mejorar la salud tanto física como mental, con independencia y calidad de vida. Ello requiere la elaboración de las debidas respuestas que deben provenir de la salud pública a los diferentes desafíos que se aproximan.
Finalmente, en la fundamentación se retoman una serie de críticas y rechazos que originó el anuncio en el país, devenidos de entidades gerontológicas, de Derechos Humanos, Defensorías del Pueblo, universidades, fundaciones y afines, así como también de organismos internacionales.
El proyecto de declaración (14663) ingresó por Mesa de Entradas el 21 de septiembre.










