El dramático derribo de un avión Sea Harrier en Malvinas y el adiós a un suboficial argentino que participó de la gesta
Honor, coraje y memoria: el legado de los héroes argentinos que enfrentaron al poder británico en Malvinas
La historia del derribo del avión Sea Harrier británico sobre las Islas Malvinas, ocurrido el 21 de mayo de 1982, vuelve a cobrar fuerza en la memoria nacional tras el fallecimiento del suboficial Ricardo Abel Aleksiejoner, uno de los valientes combatientes del Regimiento de Infantería 5, que participó de aquel episodio cargado de heroísmo, patriotismo y sacrificio.

Esa jornada, en medio del frío polar y las lluvias que azotaban la isla Gran Malvina, los soldados argentinos resistían con coraje en Puerto Yapeyú —nombre dado en honor a la cuna del Libertador José de San Martín—. Desde esa posición, el Regimiento de Infantería 5, con asiento en Paso de los Libres, combatió con determinación contra las fuerzas británicas, marcando una de las páginas más valientes de la Gesta de Malvinas.
Minutos antes de las diez de la mañana, el estruendo de los motores alertó a los soldados argentinos: un Sea Harrier, matrícula XZ-972, sobrevolaba las posiciones. A los pocos segundos, la orden fue clara: “¡Alerta roja!”. Desde tierra, el fuego argentino se desató al unísono. Lo que en la jerga militar se denomina “fuego reunido” —todas las armas disparando al mismo tiempo— terminó por derribar la poderosa aeronave enemiga.
El teniente primero Sergio Fernández logró impactar al avión con un misil Blowpipe, mientras desde tierra, entre otros combatientes, el cabo Ricardo Abel Aleksiejoner y el cabo primero Ramón Wladimiro Orué descargaban más de cien proyectiles desde sus ametralladoras Browing 12.7 mm, en un acto de valentía sin igual.

El piloto británico, Jeff Glover, logró eyectarse y fue capturado con vida por los soldados argentinos, quienes lo asistieron y curaron sus heridas, demostrando también humanidad en medio del conflicto.
Aquella acción —una de las más recordadas del conflicto bélico— fue fruto del coraje, la disciplina y la determinación de quienes, pese al aislamiento, resistieron con honor y convicción.

🇦🇷 El legado de Ricardo Abel Aleksiejoner
Ricardo Abel Aleksiejoner, conocido cariñosamente como “Palito”, falleció el 24 de octubre de 2025, a los 63 años. Tras la guerra, se radicó en San Miguel, donde fue reconocido por su espíritu solidario y su incansable compromiso con la memoria de Malvinas. Fue concejal, responsable del Centro de Operaciones municipal y un activo divulgador del legado de los veteranos.
En 2009, fue homenajeado por el Concejo Deliberante de su ciudad, ocasión en la que, con humildad, expresó: “No me merezco esto”. Sin embargo, su vida y su entrega merecen todos los reconocimientos posibles. Su último viaje a Puerto Madryn, donde había regresado como prisionero en 1982, simbolizó el reencuentro con una historia que nunca dejó de honrar.

🇦🇷 Héroes eternos
El cabo Ramón Wladimiro Orué, compañero de Aleksiejoner en aquella jornada de combate, también dejó su vida por la Patria años después, al morir defendiendo el cuartel de La Tablada. Ambos quedaron inmortalizados en una icónica fotografía tomada en las islas, junto a la ametralladora con la que derribaron al avión inglés.

Sus nombres, junto a los de tantos otros soldados argentinos, representan el espíritu indoblegable de quienes lucharon en condiciones extremas, guiados por el amor a su bandera.
A más de cuatro décadas del conflicto, la historia del Regimiento de Infantería 5 y de sus hombres continúa inspirando respeto, admiración y orgullo nacional. Los héroes de Malvinas no mueren: viven en la memoria de su pueblo y en el ejemplo de su entrega.

🕊️ Honor y gloria eterna a los caídos y veteranos de la Guerra de Malvinas. Por ellos, por siempre, la Patria agradecida.
Imagenes gentileza: Infobae










