Un juninense se destaca en la UBA gracias a las Becas Gregorio Álvarez
Pablo Fuentes, joven oriundo de Junín de los Andes, es un ejemplo del impacto positivo que tienen las políticas públicas de acompañamiento educativo. Actualmente estudia Diseño Industrial en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y forma parte del programa provincial Becas Gregorio Álvarez, una iniciativa del Gobierno del Neuquén que impulsa el desarrollo académico y profesional de estudiantes neuquinos en distintos puntos del país.
A más de 1.500 kilómetros de su ciudad natal, Pablo llegó a Buenos Aires sin conocer la ciudad, pero con una convicción firme: construir un futuro que hasta entonces solo podía imaginar. “La beca me ayudó bastante en lo económico para empezar una formación profesional que me permitiera salir de situaciones que había vivido y que no me gustaban”, expresó.
Criado en Junín de los Andes, Pablo destacó el rol fundamental de su familia, en especial de su mamá Carolina, quien junto a sus dos hermanas mayores siempre les inculcó la importancia del estudio. “Hasta hoy lo sigo agradeciendo porque, aunque costó un montón que me venga para acá, fue la decisión correcta para mí”, remarcó.
Curioso, polifacético y extrovertido desde pequeño, reconoce que el desembarco en una ciudad como Buenos Aires implicó un gran desafío. Hoy, a un año de recibirse, entiende que la experiencia va mucho más allá de lo académico. “Uno se va transformando: desde la manera en que habla, hasta cómo comunica; todo es muy valioso”, afirmó.
En ese camino, el acompañamiento económico resulta clave. “Estar lejos de casa muchas veces se complica: implica no comer bien, pasar sueño, pasar hambre. En mi caso, mi familia no puede darme una mano, por eso la beca es fundamental”, explicó. El aporte le permitió adquirir materiales de estudio, libros, realizar impresiones y, además, este año los becarios recibieron computadoras. “Como estudiante de Diseño Industrial me sirvió para usar programas pesados de renderizado y animación”, agregó.
El programa de Becas Gregorio Álvarez no solo brinda apoyo material, sino también reconocimiento. “Que alguien te diga ‘vamos a apostar en vos porque sabemos que tenés talento, ganas y capacidad’ es muy importante”, señaló. Ese respaldo se vio reflejado en el proyecto previo a su tesis de grado, donde junto a su grupo de estudio diseñó una máquina ensambladora de cajones de madera.
Con la mirada puesta en el futuro, Pablo sueña con devolver a su tierra todo lo aprendido. “Mi objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas. Cuando me reciba, quiero llevar lo aprendido a Neuquén y ver qué se puede hacer con la comunidad de Junín de los Andes”, concluyó.
La historia de Pablo Fuentes es testimonio del talento joven de la provincia y del valor de las políticas públicas que garantizan igualdad de oportunidades, permitiendo que más neuquinos puedan formarse y proyectar su futuro sin dejar de pensar en su lugar de origen.










