La lluvia llega como un alivio esperado: brigadistas y vecinos celebran en medio de los incendios en Chubut (VIDEO)
Esquel, Chubut.- Tras más de una semana de extrema tensión por los incendios forestales que han devastado miles de hectáreas en la Comarca Andina, las primeras precipitaciones de este domingo trajeron un respiro muy necesario a brigadistas, bomberos voluntarios y habitantes de la zona.
Las lluvias, que comenzaron a caer de manera sostenida y con intensidad variable desde el mediodía, se registraron en localidades clave como Epuyén, El Hoyo, Esquel, el Parque Nacional Los Alerces y el paraje Rincón de Lobos. El fenómeno climático, que tomó por sorpresa a la comunidad ya que los pronósticos iniciales apuntaban a precipitaciones recién para el miércoles, fue recibido con manifestaciones de alivio y celebración.

En Epuyén, uno de los puntos más afectados, vecinos, voluntarios y brigadistas festejaron bajo la lluvia en sectores como la histórica Escuela N.º 9 y durante recorridas por la zona del lago. Las imágenes de grupos reunidos celebrando el agua que caía reflejaron el cansancio acumulado y la esperanza renovada en una región que lleva días luchando contra llamas de difícil control.
Sin embargo, las autoridades y los propios combatientes del fuego fueron cautos al evaluar el impacto de las precipitaciones. “Los focos siguen activos y la lluvia sirvió para reacomodarnos”, remarcaron bomberos en declaraciones televisivas. La lluvia permite enfriar el terreno, reducir la intensidad de las llamas y otorgar un descanso necesario a los equipos, pero no extingue por completo el incendio. Se estima que para considerar los focos contenidos o controlados harían falta entre 20 y 30 milímetros de agua caída de forma sostenida.
La magnitud del desastre en la última semana es alarmante: según datos oficiales, solo en la zona de Epuyén se quemaron aproximadamente 12.000 hectáreas de bosque nativo, vegetación y áreas productivas. El incendio, que se inició el 5 de enero cerca de Puerto Patriada a orillas del lago Epuyén, se clasifica como de sexta generación debido a la sequía extrema, la baja humedad y las condiciones meteorológicas adversas que han predominado en la Patagonia.
Dos focos generaban especial preocupación antes de la llegada de la lluvia: uno que avanzaba por las laderas del cerro Pilche (derivado del incendio de Puerto Patriada) y otro que descendía desde la zona del Coihue hacia Arroyo Las Minas, con riesgo directo para el casco urbano y viviendas cercanas a la Ruta 40.
Aunque el peligro no está totalmente descartado y los trabajos de contención continúan con apoyo de medios aéreos, la combinación de precipitaciones y el operativo en tierra representa un avance significativo. La comunidad de Epuyén y toda la región cordillerana mantiene la esperanza de que las lluvias se extiendan durante la tarde y noche, contribuyendo a llevar mayor tranquilidad a una zona golpeada por la peor tragedia ambiental en décadas.
Los brigadistas, voluntarios y bomberos continúan en alerta permanente, mientras la población agradece este respiro climático en medio de una emergencia que ha movilizado recursos de varias provincias y puso de manifiesto la vulnerabilidad de la Patagonia ante el cambio climático y la sequía prolongada.










