La enfermera que abrigó con lana y cuidados a generaciones de recién nacidos: Alejandrina Parra se jubila
En un emotivo y íntimo encuentro familiar, acompañado por compañeras y compañeros de trabajo, Alejandrina Parra fue agasajada hoy por su merecida jubilación tras más de tres décadas de entrega incondicional a la salud pública neuquina, especialmente en el cuidado de los más vulnerables: los recién nacidos.
Originaria de San Martín de los Andes, Alejandrina inició su trayectoria profesional en la capital provincial tras completar sus estudios.
Sin embargo, en 2005 regresó a su ciudad natal para desempeñarse en el Hospital local, donde dejó una huella imborrable en el área de Neonatología. Su vocación fue más allá de la formación técnica: requirió una verdadera pasión por acompañar a los bebés prematuros o en situación crítica, y a sus familias, en tiempos en que el servicio aún estaba en desarrollo y no contaba con la estructura especializada que tiene hoy.
De mirada seria y apariencia firme, quienes la conocieron de cerca saben que detrás se escondía una enfermera profundamente contenedora, empática y de sonrisa franca. Fue una pieza clave en la consolidación de la Neonatología del hospital, dedicando tiempo, profesionalismo y sensibilidad cuando el equipo era incipiente. Su compromiso ayudó a que hoy el servicio cuente con profesionales especializados y un plantel de enfermería exclusivo para esta área tan delicada.
En sus momentos libres, Alejandrina demostraba su lado más creativo y solidario: tejía prendas para abrigar a los bebés que más lo necesitaban y las donaba sin dudarlo. También era conocida por sus dulces exquisitos, que alegraban a colegas y familias. Amante de la naturaleza, ahora planea dedicarle más tiempo al estudio y disfrute del entorno patagónico, así como a su familia, a quien siempre menciona con orgullo y cariño.
“Gracias por tu trabajo, Alejandrina. Es muy merecido este descanso”, expresaron sus compañeros en el homenaje. Aunque su autoexigencia la llevó en ocasiones a cuestionarse y a enfrentar disyuntivas personales por su querida profesión, siempre dio lo mejor de sí y se brindó al prójimo durante muchísimo tiempo. Ese valor humano, esa entrega desinteresada al servicio de la comunidad sanmartinense, no tiene precio.
Desde la salud pública neuquina y la sociedad de San Martín de los Andes, un reconocimiento sincero a una mujer trabajadora que marcó generaciones de familias con su cuidado, calidez y vocación.
¡Felicitaciones por una trayectoria ejemplar y que esta nueva etapa esté llena de paz, naturaleza y momentos compartidos con los tuyos!












