Tristeza y abandono: miles de jubilados se quedan sin atención médica por deudas del PAMI
La angustia vuelve a golpear a uno de los sectores más vulnerables del país. Desde este martes, clínicas, sanatorios y hospitales privados de varias provincias suspendieron prestaciones a afiliados del PAMI por falta de pago, dejando a miles de jubilados y jubiladas sin acceso a consultas, estudios y cirugías programadas. Una situación que se repite, pero que esta vez enciende alarmas en todo el país.
Tal como habían advertido días atrás, los prestadores comenzaron a aplicar los cortes ante la ausencia de respuestas concretas del organismo nacional. “Se atienden solo urgencias y cirugías complejas. Todo lo ambulatorio o programado queda suspendido hasta que paguen”, explicaron desde un centro de salud privado de Santa Rosa, La Pampa.

La frase que se escucha en pasillos y guardias resume el drama con crudeza: “guardia abierta, consultorios cerrados”.
Provincias en alerta y un conflicto que se expande
La medida afecta a instituciones de La Pampa, Río Negro, Neuquén y Chubut, y amenaza con extenderse a otras provincias. Clínicas y sanatorios ya habían elevado una nota formal al director ejecutivo del PAMI, Esteban Leguízamo, advirtiendo que la falta de pago y la ausencia de actualización de aranceles hacía insostenible la continuidad de la atención.
Lejos de resolverse, el conflicto se profundizó. La senadora rionegrina Ana Marks reclamó al Gobierno nacional información detallada y medidas urgentes, advirtiendo que la deuda del PAMI representa “un riesgo cierto y real” para el sistema sanitario regional.
“Mientras se postergan recursos claves, quienes pagan las consecuencias son quienes siempre quedan al final de la fila: nuestros mayores”, sostuvo la legisladora, quien pidió la cancelación inmediata de la deuda, la recomposición de aranceles y un plan de contingencia para evitar la interrupción de servicios esenciales.
Deudas millonarias y sistemas al límite
El reclamo no se limita a la Patagonia. Desde el norte del país, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, confirmó que el PAMI mantiene con su provincia una deuda cercana a los 45 mil millones de pesos, dentro de un total que supera los 200 mil millones entre Nación y organismos nacionales.
“El PAMI no le paga a Tucumán hace más de cuatro años”, afirmó el mandatario, quien advirtió que esta situación impacta directamente en el sostenimiento de áreas esenciales como la salud, la obra pública y la asistencia social.
Clínicas al borde del colapso
Desde los prestadores de salud advierten que la situación económico-financiera es sumamente crítica. El PAMI representa, en promedio, el 40% de los ingresos de las clínicas privadas, y los retrasos en los pagos hacen imposible afrontar salarios, insumos médicos y gastos operativos.
A esto se suma un atraso de un mes en las prestaciones ambulatorias y una fuerte pérdida del valor real de los módulos frente a la inflación. “En muchos casos, la demora implica directamente la imposibilidad de pagar los sueldos”, señalaron.
El impacto más duro: los jubilados
Mientras se cruzan reclamos políticos, números millonarios y comunicados oficiales, los jubilados quedan atrapados en el medio, obligados a postergar controles médicos, tratamientos y estudios fundamentales para su salud.
La suspensión es progresiva: primero las consultas ambulatorias y cirugías programadas, con el intento de sostener las guardias. Pero el temor es claro: si no hay respuestas inmediatas, el sistema puede entrar en una fase crítica.
Otra vez, la deuda se transforma en espera. Y la espera, en riesgo. Para miles de abuelos y abuelas, el derecho a la salud vuelve a quedar en suspenso, envuelto en una tristeza que duele más porque se repite.










