Alarma en el sector: La Anónima enfrentó un fuerte deterioro financiero y podría acercarse a una situación crítica
La cadena de supermercados La Anónima, una de las más importantes del país con fuerte presencia en la Patagonia y otras regiones, encendió las alarmas tras presentar resultados que reflejan el duro impacto de la retracción del consumo y la pérdida de poder adquisitivo de los hogares argentinos.
Según los datos del último balance, el cargo por créditos incobrables se disparó hasta los $19.255 millones, una cifra casi siete veces superior a los $2.830 millones registrados en el mismo período del ejercicio anterior. Este salto explosivo en la morosidad está directamente ligado al aumento de los saldos financiados mediante su tarjeta propia y al incremento sostenido del índice de mora, en un contexto donde muchos consumidores recurren al crédito para sostener compras básicas pero luego enfrentan dificultades para pagar.
El segmento de supermercados, que representa el núcleo del negocio (más del 87% de la facturación), sufrió una caída del 4,22% en ventas interanual, a pesar de la apertura de nuevas sucursales en distintas ciudades del país. Como consecuencia, el resultado operativo se desplomó un 46% respecto al año previo, mientras que la ganancia neta quedó reducida a $9.709 millones, equivalente a apenas el 0,65% de los ingresos totales (muy por debajo del margen anterior).
En contrapartida, el negocio frigorífico mostró un desempeño positivo con un crecimiento del 57,71%, impulsado principalmente por las exportaciones y mejores precios internacionales, lo que permitió amortiguar parcialmente el golpe recibido en el mercado interno.
Federico Braun, presidente de la compañía y quien ha respaldado públicamente las medidas económicas del gobierno de Javier Milei, ha advertido en varias intervenciones que el consumo sigue fuertemente afectado por la pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre económica general. Según sus declaraciones y análisis del sector, el escenario para recuperar los niveles de ventas previos resulta complejo, y desde distintos actores del comercio minorista se proyecta que el consumo podría permanecer estancado durante todo 2026.
Estos números exponen una realidad preocupante para una cadena histórica: mientras las góndolas se mantienen abastecidas, los bolsillos de los clientes están cada vez más apretados, lo que genera un círculo vicioso de mayor endeudamiento, mora creciente y rentabilidad en caída. Aunque la empresa no ha anunciado medidas drásticas ni se confirma un riesgo inminente de cierre generalizado (y algunos sectores ya desmienten rumores exagerados de quiebra), el deterioro financiero es innegable y pone en evidencia la fragilidad del sector supermercadista ante la prolongada crisis de consumo.
Fuente principal: balance presentado ante la CNV y nota en Diario Crónica (16/02/2026). El panorama invita a seguir de cerca la evolución de La Anónima y del comercio minorista en los próximos meses.










