“Hasta que no liberen a los 24 extranjeros, yo no estoy libre”: el duro testimonio de Nahuel Gallo tras 448 días detenido en Venezuela
Visiblemente emocionado, el gendarme argentino habló por primera vez tras su regreso al país. Denunció torturas en la cárcel de El Rodeo I y pidió no olvidarse de quienes siguen presos bajo el régimen de Nicolás Maduro.
En una declaración breve pero cargada de emoción, el gendarme argentino Nahuel Gallo rompió el silencio luego de permanecer 448 días privado de su libertad en Venezuela. “Hasta que no liberen a esos 24 extranjeros, yo no estoy libre”, afirmó, marcando el tono de un mensaje que combinó gratitud, dolor y un fuerte reclamo humanitario.
La conferencia se realizó en el Edificio Centinela, sede de la Gendarmería Nacional Argentina, en el barrio porteño de Retiro. Sin aceptar preguntas y escoltado por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; el canciller Pablo Quirno; y el jefe de la fuerza, Claudio Miguel Brilloni, Gallo agradeció al Estado argentino y pidió tiempo para poder contar en profundidad lo vivido.
“No me siento preparado”
Visiblemente conmovido, el efectivo relató que aún no puede hablar de “las atrocidades” que sufrió durante su detención en la cárcel de El Rodeo I, ubicada en las afueras de Caracas. Allí según anticipó se aplicaban “métodos de tortura de todo tipo”.
“No quiero contar las cosas que hicieron. No puedo todavía, no me siento preparado. Les pido mi tiempo”, expresó. Explicó que tras casi 15 meses aislado necesita procesar la información y reencontrarse con su familia antes de reconstruir públicamente su historia.
Desde su regreso al país el pasado lunes, Gallo permanece alojado junto a su esposa, María Alexandra Gómez, y su hijo Víctor en dependencias de la fuerza, a la espera del alta médica. Según confirmaron las autoridades, recibe acompañamiento psicológico y este jueves será sometido a estudios médicos de control.
El orgullo como resistencia
Uno de los pasajes más impactantes de su testimonio fue cuando relató cómo resistía emocionalmente durante el cautiverio. “Gritaba que era orgullosamente argentino”, contó. Incluso explicó que derretía los jabones celestes y blancos que le entregaban para formar una bandera argentina dentro de su celda.
“Era lo único que me hacía sentir que estaba en mi casa, en mi país. Aunque me la hayan rayado varias veces, no importa, la volvía a hacer”, narró.
También reveló que su hijo fue el principal sostén anímico durante el encierro: “Fue lo único que me mantuvo fuerte”.
El reclamo por los otros detenidos
Gallo insistió en que aún quedan 24 extranjeros detenidos en El Rodeo I, de distintas nacionalidades, y pidió a la comunidad internacional no olvidarlos. En ese marco, el canciller Quirno destacó las gestiones diplomáticas impulsadas por el Gobierno argentino y agradeció el acompañamiento de países aliados como Israel, Estados Unidos e Italia, además de organismos que intervienen en la defensa de presos políticos.
Las autoridades también confirmaron que continuarán las gestiones por la liberación de German Giuliani, quien permanece detenido.
En el cierre, Gallo evitó dar nombres propios en sus agradecimientos y se limitó a expresar: “No voy a dar nombres, solamente digo: a toda la Nación Argentina”.
La ministra Monteoliva, con lágrimas en los ojos, celebró su regreso y lo alentó a tomarse el tiempo necesario para recuperarse. Por su parte, Brilloni remarcó que su condición de personal en actividad “sigue intacta” conforme al estatuto orgánico de la fuerza.
Con paso firme y mirada al frente, Gallo regresó a su habitación tras la declaración. Dijo que su objetivo ahora es “reinsertarse” en la sociedad lo antes posible, pero dejó en claro que su libertad —según sus propias palabras— estará incompleta hasta que los demás detenidos también recuperen la suya.
Mientras tanto, su testimonio vuelve a poner el foco internacional sobre la situación de los presos extranjeros bajo el régimen de Nicolas Maduro y reaviva el debate sobre las denuncias de violaciones a los derechos humanos en Venezuela.










