“El trabajo que sostiene la vida no se calla”: El feminismo argentino grita contra la reforma de Milei en un 8M de rebeldía y memoria
En las vísperas del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, las calles de Buenos Aires ya laten con el pulso de una consigna que no es solo un lema: “El trabajo invisible que sostiene la vida”. Este 8M no es una conmemoración protocolar; es un grito colectivo, un acto de desobediencia cultural y política que el feminismo y el transfeminismo argentino levantan frente al avance de las reformas laborales impulsadas por el gobierno de Javier Milei.
En las asambleas preparatorias la última, en la sede de ATE Capital se tejió un tapiz de voces diversas: trabajadoras sexuales, docentes, piqueteras, travestis, sobrevivientes de tragedias laborales y activistas que cargan la memoria de luchas pasadas. Allí resonó con fuerza la frase de Georgina Orellano, secretaria general de AMMAR (sindicato de trabajadoras sexuales): “Parar significa perder el plato del día”. Una paradoja brutal que atraviesa el movimiento desde 2017: ¿cómo convocar a la huelga a quienes viven de la economía popular, sin salario fijo, sin vacaciones, sin derechos básicos?
La reforma laboral aprobada a contrarreloj, sin debate amplio y la baja de la edad punible forman el telón de fondo de esta jornada.
“Siempre nos va a ir peor a las trabajadoras informales si les va mal a quienes tienen salario”, advirtió una referente de la UTEP. Mientras, Sher Lescano, trava-trabajadora y activista, lanzó una pregunta que resuena como puñal: “¿A dónde vamos a exigir el cupo laboral trans si se destruye todo el sistema laboral?”.
La memoria no es decorativa: se invocó a Raquel, sobreviviente del incendio del taller Luis Viale (2006), a Zoe García, referente del Hotel Gondolín asesinada en 2023, y a Diana Sacayán, lidereza travesti, indígena y piquetera. Y cruzando fronteras, el homenaje a Berta Cáceres, la ambientalista hondureña asesinada por defender su río, se convirtió en símbolo de un internacionalismo feminista que enfrenta “las derechas fascistas en distintos lugares del mundo”. “En estos momentos de guerras, desesperanza y retrocesos, Berta nos convoca a juntarnos en alegría y a crear el mundo que queremos vivir”, rezaba la convocatoria.
El paro feminista se trasladó al lunes 9 de marzo día laborable para potenciar su impacto: concentración a las 16:30 en Plaza de Mayo, marcha hacia el Congreso por Avenida de Mayo. La agenda une la crisis del cuidado, el desmantelamiento de políticas contra la violencia de género, la ausencia de infraestructura para la primera infancia y la defensa del cupo laboral trans.
“Nuestra intención es molestar, no queremos pasar desapercibidas”, sintetizó Mikaela Polak, de Sipreba. Frente a un Estado acusado de descuidar a las clases trabajadoras mientras agita el castigo penal, este 8M/9M reformula preguntas esenciales: ¿qué es trabajo?, ¿qué se paga?, ¿qué se reconoce?, ¿qué se reparte?
Casi diez años después del primer paro internacional feminista, la frontera entre lo laboral y lo vital sigue siendo el campo de batalla. En Argentina, en 2026, las mujeres y disidencias responden con las calles, la memoria y una rebeldía que no se negocia. El trabajo que sostiene la vida no se calla: sale a reclamar su lugar en el centro de la historia.










