Túnel de Agua Negra revive con impulso del BID: La megaobra que unirá Chile y Argentina los 365 días del año
Santiago, Chile/Buenos Aires, Argentina.- Tras años de estancamiento por su elevado costo, el proyecto del Túnel Internacional de Agua Negra ha recibido un nuevo y significativo impulso. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó préstamos por 280 millones de dólares para financiar la primera etapa de esta emblemática obra binacional que busca conectar de forma permanente las regiones de Coquimbo (Chile) y San Juan (Argentina).
El túnel, cuya construcción se estima que demandará una inversión total cercana a los 1.500 millones de dólares, permitirá cruzar la Cordillera de los Andes durante todo el año, superando las limitaciones climáticas que actualmente restringen el paso internacional solo entre diciembre y abril.
Características de la megaobra.
El túnel tendrá una longitud de 14 kilómetros, conectando la Quebrada del Río Colorado en Chile con la Quebrada de San Lorenzo en Argentina. Esto significará un ahorro de aproximadamente 60 kilómetros respecto a la ruta actual.
La estructura contemplará dos galerías paralelas con pistas de circulación unidireccionales, unidas por galerías peatonales y vehiculares de emergencia. Además, incorporará un moderno sistema de ventilación y tecnologías especializadas para resistir las duras condiciones de la alta montaña.
Impacto regional y estratégico
Más allá de la conexión binacional, el Túnel de Agua Negra forma parte del Corredor Bioceánico Central, una gran iniciativa que busca unir el puerto de Coquimbo con Porto Alegre, en Brasil, atravesando el centro de Argentina. Esta ruta entregaría una salida mucho más expedita hacia el Asia-Pacífico para la producción argentina, especialmente para el “boom minero” que vive la provincia de San Juan.
Habitantes de la región de Coquimbo y de San Juan han esperado durante décadas esta conexión que promete dinamizar el turismo, el comercio y la integración económica entre ambos países.
Desafíos pendientes
El proyecto aún se encuentra en fases preliminares de diseño e inversión. Entre los principales desafíos técnicos destacan:
La altitud media de 3.800 metros sobre el nivel del mar.
Temperaturas extremas.
Alto riesgo sísmico.
El cuidado del impacto ambiental en un ecosistema de montaña sensible.
Con el respaldo financiero del BID, las expectativas han renacido en ambos lados de la cordillera. Las autoridades de Chile y Argentina esperan que en los próximos meses avancen los estudios definitivos y se concrete el llamado a licitación internacional de la obra.
Fuente: Información oficial y Diario Uno.









