General Don José de San Martín: el hombre que convirtió la libertad en una causa continental
Este lunes 17 de agosto, Argentina conmemora el 176° aniversario del paso a la inmortalidad del General José de San Martín, una de las figuras centrales de la historia nacional y latinoamericana. La fecha recuerda su fallecimiento, ocurrido el 17 de agosto de 1850 en Boulogne-sur-Mer, Francia, cuando tenía 72 años.
En Junín de los Andes, el homenaje tendrá lugar hoy, lunes 17 de agosto, desde las 14 horas en la Plaza General San Martín, con un acto conmemorativo que invita a la comunidad a recuperar la memoria de uno de los hombres que marcaron para siempre el destino de América del Sur.

Desde la Policía del Neuquén también se sumaron a la conmemoración al destacar a San Martín como una figura fundamental de nuestra historia y símbolo de libertad, valor, honor y compromiso con la Patria. “A 176 años de su partida, su legado continúa vigente y nos recuerda que el honor, el sacrificio y la vocación de servicio trascienden generaciones”, expresaron desde la institución.
José Francisco de San Martín nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, en el actual territorio de la provincia de Corrientes. Fue el menor de los cinco hijos de Juan de San Martín y Gregoria Matorras. Su padre era militar y había ejercido funciones vinculadas a la administración de las antiguas Misiones.
Su infancia en América fue breve. Siendo niño viajó con su familia a España, donde comenzó una formación que terminaría marcando su vida. La historiografía tradicional señala que estudió en el Seminario de Nobles de Madrid, donde recibió formación en idiomas, historia, geografía, matemáticas, dibujo, retórica, esgrima y equitación. Investigaciones posteriores, sin embargo, han planteado dudas sobre algunos aspectos de esa trayectoria educativa, por lo que resulta más prudente señalar que su formación intelectual se completó tanto mediante sus estudios como a través de una intensa formación autodidacta y su experiencia militar.
A los pocos años ingresó al ejército español. Su carrera militar comenzó siendo todavía adolescente y lo llevó a participar en distintos escenarios de guerra. Combatió en el norte de África y posteriormente contra las fuerzas napoleónicas que invadieron España.
Uno de los episodios decisivos de aquella etapa fue la batalla de Bailén, en 1808, donde su actuación contribuyó a su ascenso y consolidó su prestigio como militar. También participó en la batalla de La Albuera, en 1811.
En 1811 San Martín decidió abandonar el ejército español. Pasó por Londres y, en 1812, regresó a Buenos Aires, donde puso su experiencia militar al servicio de la revolución independentista.
El gobierno revolucionario le encargó organizar un nuevo cuerpo de caballería: los Granaderos a Caballo. El regimiento tendría su bautismo de fuego en el Combate de San Lorenzo, el 3 de febrero de 1813, frente a las fuerzas realistas. La victoria permitió demostrar la capacidad militar de aquel cuerpo que posteriormente se convertiría en uno de los símbolos de la historia argentina.
En 1814 San Martín asumió el mando del Ejército del Norte, sucediendo a Manuel Belgrano. El contacto con aquella realidad militar lo llevó a una conclusión estratégica fundamental: continuar avanzando hacia el Alto Perú no era el camino más eficaz para derrotar al poder español.
Su propuesta fue audaz: cruzar los Andes, liberar Chile y avanzar por mar hacia Lima, centro del poder español en Sudamérica.
En 1814 fue designado gobernador intendente de Cuyo y comenzó en Mendoza una de las tareas más extraordinarias de su carrera: organizar el Ejército de los Andes.
Durante aproximadamente dos años se dedicó a reunir hombres, armas, caballos, alimentos, uniformes y recursos para una campaña que parecía imposible. Al mismo tiempo, impulsó la declaración de la independencia, que finalmente fue proclamada por el Congreso de Tucumán el 9 de julio de 1816.
En enero de 1817 comenzó la gran operación militar. El Ejército de los Andes atravesó la Cordillera por distintos pasos y llegó a territorio chileno.
La campaña tuvo momentos decisivos y también duras dificultades. La victoria de Chacabuco, el 12 de febrero de 1817, abrió el camino para la recuperación de Chile. Luego de la derrota patriota en Cancha Rayada, el Ejército de los Andes volvió a reorganizarse y logró la victoria decisiva de Maipú, el 5 de abril de 1818.
Aquella campaña convirtió al cruce de los Andes en una de las grandes hazañas militares de la historia.
La trayectoria de San Martín estuvo estrechamente vinculada con otros grandes protagonistas de la emancipación americana.
Con Manuel Belgrano mantuvo una relación de respeto y coincidencia en la necesidad de consolidar la independencia. San Martín asumió el Ejército del Norte luego de Belgrano y ambos compartieron una visión de la necesidad de organizar militarmente la revolución.
En Cuyo contó con el respaldo de Juan Martín de Pueyrredón, director supremo de las Provincias Unidas, fundamental para sostener el proyecto del Ejército de los Andes.
En Chile, su campaña estuvo estrechamente vinculada con Bernardo O’Higgins, quien se convirtió en uno de sus principales aliados políticos y militares. Posteriormente, ambos participaron en la organización de la expedición hacia el Perú.
También mantuvo una relación estratégica con Martín Miguel de Güemes, cuya defensa de la frontera norte permitió que San Martín pudiera concentrarse en su proyecto continental. El plan sanmartiniano consistía en evitar que las fuerzas realistas del Alto Perú pudieran concentrarse sobre el Ejército de los Andes.
Y en 1822 protagonizó uno de los encuentros más famosos de la historia americana: la reunión de Guayaquil con Simón Bolívar. Después de aquella entrevista, San Martín decidió apartarse del mando militar y de la vida pública peruana, dejando que Bolívar continuara la lucha contra el poder español.
La vida del Libertador también estuvo marcada por su familia.
En Buenos Aires conoció a María de los Remedios Escalada, integrante de una familia vinculada al movimiento revolucionario. Se casaron en septiembre de 1812, poco después del regreso de San Martín a Buenos Aires. Remedios tenía entonces apenas 14 o 15 años, mientras San Martín tenía 34.
Remedios acompañó el proyecto independentista y participó junto a otras mujeres de la sociedad porteña y mendocina en iniciativas de apoyo a la causa revolucionaria.
En Mendoza nació la única hija del matrimonio, Mercedes Tomasa de San Martín, el 24 de agosto de 1816. San Martín la llamó afectuosamente “Merceditas”.
La vida familiar estuvo marcada por las campañas militares y las separaciones. Mientras San Martín emprendía el Cruce de los Andes, Remedios regresó a Buenos Aires junto a su hija debido a su delicado estado de salud.
Remedios murió el 3 de agosto de 1823, a los 25 años. Sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta, bajo un epitafio que la recuerda como “esposa y amiga del General San Martín”.
Después de la muerte de Remedios, San Martín se ocupó personalmente de la educación de Mercedes. En 1824 partió con ella hacia Europa y ambos desarrollaron gran parte de su vida posterior en el exilio.
Mercedes fue su única hija y permaneció junto a él durante sus últimos años. Se casó con Mariano Severo Balcarce, diplomático argentino, y tuvieron dos hijas: María Mercedes y Josefa Dominga.
En los años finales, Mercedes y su familia estuvieron junto al Libertador en Francia. Fue precisamente ella quien acompañó a su padre durante sus últimos momentos en Boulogne-sur-Mer.
Después de abandonar la actividad militar y política, San Martín vivió en distintos lugares de Europa. En 1848, ante la situación política de Francia, se trasladó a Boulogne-sur-Mer.
Su salud se había deteriorado considerablemente. Padecía distintos problemas y prácticamente había perdido la visión, aunque conservaba plenamente su lucidez.
El 17 de agosto de 1850, a las tres de la tarde, murió acompañado por su hija Mercedes, su yerno Mariano Balcarce, sus nietas y personas cercanas. Tenía 72 años.
Durante décadas sus restos permanecieron en Francia. Finalmente, el 28 de mayo de 1880, fueron repatriados a la Argentina y trasladados a la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, donde descansan actualmente.
San Martín no fue solamente un militar que ganó batallas. Su verdadera dimensión histórica se encuentra en haber concebido la independencia como un proyecto continental.
Su trayectoria unió Argentina, Chile y Perú, y su estrategia permitió desarrollar una campaña que modificó el curso de la emancipación sudamericana.
Por eso, cada 17 de agosto la memoria vuelve sobre el hombre que nació en Yapeyú, se formó militarmente en Europa, regresó a América para luchar por la independencia, creó los Granaderos a Caballo, venció en San Lorenzo, cruzó los Andes, liberó Chile, llegó al Perú y finalmente decidió retirarse del poder.
A 176 años de su muerte, su figura continúa asociada a valores que atraviesan el tiempo: libertad, sacrificio, disciplina, honor, austeridad y vocación de servicio.
Y este lunes, en la Plaza General San Martín de Junín de los Andes, desde las 14 horas, la comunidad volverá a encontrarse para recordar al hombre que hizo de la libertad una causa americana y de su propia vida un legado que todavía permanece vivo.










