23 de agosto “Día internacional del guanaco”: la conservación de una especie emblemática que también se juega en la Patagonia neuquina (video)
El 23 de agosto se conmemora el Día Internacional del Guanaco. La fecha busca poner en valor a uno de los grandes herbívoros nativos de Sudamérica y visibilizar la importancia de conservar sus hábitats y rutas migratorias. En ese desafío, WCS Argentina desarrolla desde hace décadas un trabajo científico y territorial que incluye relevamientos, protección de áreas naturales, recuperación de corredores y acciones para favorecer la convivencia entre la fauna silvestre y las actividades productivas.
Cada 23 de agosto, el guanaco ocupa un lugar central en la agenda de conservación de Sudamérica. La fecha, instaurada en 2024 a partir del impulso de más de 40 organizaciones gubernamentales, académicas, indígenas y de la sociedad civil, busca generar conciencia sobre la importancia ecológica de esta especie y, especialmente, sobre la necesidad de proteger sus desplazamientos migratorios.
El guanaco (Lama guanicoe) es el herbívoro nativo más grande de los pastizales sudamericanos y una especie característica de los ambientes patagónicos. Su presencia no es solamente una postal de la estepa: cumple una función fundamental dentro del ecosistema. Es una de las principales presas del puma y sus restos alimentan a otras especies, mientras que sus desplazamientos estacionales contribuyen al funcionamiento de los pastizales y a la regeneración de los ambientes.
Sin embargo, detrás de las grandes tropillas existe una realidad mucho más compleja. Durante los últimos 200 años, la población sudamericana de guanacos sufrió una fuerte disminución y perdió buena parte de su distribución histórica. En Argentina, aunque algunas poblaciones patagónicas se han recuperado, otras permanecen fragmentadas o registraron importantes retrocesos.
Una especie que necesita territorio para sobrevivir
Uno de los principales desafíos para la conservación del guanaco está relacionado con la conectividad de sus hábitats. La especie necesita grandes extensiones de territorio para desplazarse entre las áreas que utiliza durante las distintas estaciones del año.
En este punto adquiere especial relevancia el trabajo de WCS Argentina (Wildlife Conservation Society), organización que trabaja en el país desde 1964 para conservar especies y ambientes naturales y que desarrolla sus acciones junto con gobiernos, científicos, organizaciones de la sociedad civil, empresas y comunidades locales.
La experiencia de WCS en la Patagonia demuestra que la conservación puede producir resultados concretos cuando existe investigación científica, presencia territorial y articulación entre distintos sectores.
El trabajo en Neuquén y Auca Mahuida
Uno de los ejemplos más significativos se encuentra en la provincia de Neuquén, particularmente en el área de influencia de la Reserva Natural Auca Mahuida.
Los relevamientos realizados por WCS Argentina junto al Centro de Ecología Aplicada de Neuquén (CEAN) permitieron estudiar durante décadas la evolución de las poblaciones de guanacos. Un relevamiento difundido en 2023 registró una disminución del 50% respecto de los datos obtenidos dos décadas atrás en el centro-sur neuquino, información que permitió dimensionar el impacto de distintas amenazas y aportar evidencia para las políticas de conservación.
Pero Auca Mahuida también representa un caso donde las medidas de conservación tuvieron resultados positivos.
WCS trabajó junto al Gobierno de Neuquén y empresas petroleras para reducir el impacto de los caminos utilizados por cazadores furtivos. De acuerdo con la organización, fueron cerrados casi 500 caminos en una superficie de aproximadamente 220.000 hectáreas. La medida permitió reducir en un 69% el ingreso de vehículos de cazadores furtivos y, posteriormente, la población de guanacos aumentó un 30% en nueve años y retomó sus movimientos estacionales.
El dato resulta especialmente significativo porque demuestra que la conservación no se limita a proteger animales de manera aislada: implica modificar las condiciones del territorio para que las especies puedan recuperar sus procesos naturales.
La Payunia y una de las grandes migraciones del planeta
El trabajo de WCS también tiene como escenario central el Área Natural Protegida La Payunia, en Mendoza, donde se produce la migración de guanacos más extensa y abundante actualmente registrada para la especie.
Estudios de telemetría y conteos estacionales realizados por WCS Argentina y el CONICET identificaron una población migratoria de entre 25.000 y 40.000 individuos. Los animales recorren grandes distancias entre sus áreas de veranada e invernada.
Para proteger ese proceso, WCS participó durante años en acciones destinadas a ampliar las tierras públicas dentro de La Payunia y fortalecer la protección del corredor utilizado por los guanacos. La organización también impulsa, desde hace más de una década, la creación y reconocimiento del Corredor del Guanaco La Payunia-Auca Mahuida, que permitiría mejorar la conectividad entre dos áreas fundamentales para la especie.
Ciencia para tomar decisiones
Otro aspecto central de la labor de WCS es la generación de información científica.
En julio de 2026, WCS Argentina y el Consejo Agrario Provincial de Santa Cruz presentaron una actualización sobre la abundancia y distribución de los guanacos en esa provincia, elaborada junto con investigadores del CONICET a partir de relevamientos terrestres.
El estudio estimó cerca de 2 millones de guanacos durante la estación fría y 1,8 millones durante la estación cálida en un área de predicción que abarca aproximadamente el 82% de la superficie provincial. La información busca aportar una base científica para definir políticas de manejo y uso sustentable, protegiendo al mismo tiempo los pastizales y la biodiversidad.
Es justamente allí donde aparece una de las características más importantes del trabajo de la organización: conocer para conservar.
Los censos terrestres, los relevamientos aéreos, la telemetría y el seguimiento de los movimientos permiten determinar dónde están las poblaciones, cómo se desplazan y cuáles son las amenazas que enfrentan. Esa información luego puede convertirse en herramientas concretas de gestión.
Conservación y producción pueden convivir
La protección del guanaco también plantea un desafío para los productores ganaderos de la Patagonia.
WCS Argentina trabaja junto a productores para planificar el pastoreo y buscar un equilibrio entre la disponibilidad de forraje para el ganado y para los animales silvestres. Entre las medidas de coexistencia se encuentran modificaciones en los bebederos de ganado para evitar que los guanacos utilicen esas instalaciones cuando no las necesitan.
En determinadas condiciones, la organización también acompaña experiencias de esquila de guanacos en silvestría bajo estándares de bienestar animal, como una alternativa de aprovechamiento sustentable de una fibra de alta calidad.
El objetivo es avanzar hacia un modelo en el que la producción y la conservación no sean necesariamente actividades enfrentadas, sino partes de una estrategia de manejo del territorio.
Un desafío que trasciende las fronteras
La importancia del guanaco también excede a Argentina. La especie está presente en distintos países de Sudamérica y sus movimientos atraviesan paisajes y jurisdicciones.
En 2024 fue incorporada a la Convención sobre Especies Migratorias (CMS) de Naciones Unidas, un reconocimiento que promueve la coordinación internacional para proteger sus desplazamientos. Ese mismo año se impulsó la creación del Día Internacional del Guanaco como parte de la iniciativa #GuanaConecta.
La fecha representa, así, mucho más que una celebración. Es una oportunidad para recordar que conservar una especie migratoria significa conservar también los caminos que utiliza, los pastizales que necesita, los ecosistemas que sostiene y las comunidades que conviven con ella.
En la Patagonia, y particularmente en Neuquén, el trabajo desarrollado durante décadas por WCS Argentina junto a organismos públicos, investigadores, productores y otros actores muestra que las políticas de conservación basadas en ciencia pueden generar resultados concretos.
El futuro del guanaco dependerá, en buena medida, de que esos esfuerzos continúen y se amplíen. Porque proteger una tropilla no significa solamente preservar un animal emblemático de la estepa: significa mantener vivo uno de los grandes procesos naturales que todavía conectan a la Patagonia con su historia.











