Una planta de la Edad de Hielo volvió a crecer después de permanecer 31.800 años congelada en Siberia

Un extraordinario experimento científico permitió regenerar plantas fértiles a partir de tejido vegetal que permaneció conservado durante aproximadamente 31.800 años en el permafrost del noreste de Siberia.
La protagonista del hallazgo es Silene stenophylla, una pequeña planta herbácea de flores blancas que pertenece a la familia Caryophyllaceae. El material vegetal fue encontrado en antiguas madrigueras de ardillas terrestres, enterradas a unos 38 metros de profundidad en la región del río Kolymá.
El descubrimiento tiene una particularidad fundamental: los científicos no hicieron germinar directamente una semilla de 32.000 años. Las semillas antiguas no podían desarrollarse normalmente, por lo que los investigadores recurrieron a técnicas de cultivo de tejidos.
A partir de tejido placentario de frutos inmaduros se inició un proceso de cultivo in vitro y micropropagación clonal. De tres frutos antiguos se obtuvieron 36 plantas, que lograron crecer, florecer y posteriormente producir frutos y semillas viables.
Una cápsula natural del tiempo
La datación por radiocarbono estableció que los frutos tenían 31.800 ± 300 años de antigüedad.
Permanecieron enterrados en sedimentos que se mantuvieron congelados durante miles de años, con temperaturas cercanas a los -7 °C.
Las madrigueras de las ardillas terrestres funcionaron, de manera involuntaria, como auténticas cámaras naturales de conservación. Los animales almacenaban frutos y semillas como alimento y estos quedaron posteriormente atrapados en el suelo permanentemente congelado.
Estas condiciones permitieron preservar durante decenas de miles de años tejidos vegetales que todavía conservaban capacidad regenerativa.
La planta volvió a reproducirse
Las plantas obtenidas en el laboratorio llegaron hasta la etapa reproductiva. Como Silene stenophylla necesita fecundación cruzada, los investigadores realizaron polinización artificial.
El resultado fue especialmente llamativo: las plantas regeneradas produjeron semillas capaces de germinar.
El estudio también registró algunas diferencias morfológicas entre las plantas recuperadas y ejemplares actuales de la misma especie, aunque los investigadores fueron cautelosos y no atribuyeron esas diferencias directamente a una adaptación provocada por las condiciones del Pleistoceno.
¿Qué significa realmente “revivir” una planta de 32.000 años?
La precisión científica es importante. No se encontró una planta completa congelada que simplemente fuera descongelada y volviera a crecer.
Lo que se consiguió fue regenerar una planta completa y fértil utilizando tejido vegetal conservado dentro de frutos del Pleistoceno.
Por ese motivo, el experimento fue considerado un caso excepcional de conservación y regeneración de tejido vegetal antiguo. En el momento de su publicación, los investigadores señalaron que las plantas obtenidas representaban uno de los casos más antiguos de organismos multicelulares viables regenerados a partir de material antiguo.
El permafrost como una biblioteca de la vida
El hallazgo también abrió nuevas preguntas sobre la capacidad del permafrost para conservar material biológico durante períodos extremadamente prolongados.
El suelo permanentemente congelado puede preservar restos de plantas, animales y microorganismos durante miles de años. Sin embargo, encontrar un organismo congelado no significa necesariamente que pueda volver a vivir.
La posibilidad de conservar tejidos depende de numerosos factores, entre ellos la temperatura, la humedad, la radiación, las características del tejido y las condiciones químicas del ambiente.
El caso de Silene stenophylla demuestra que, bajo determinadas condiciones, algunos tejidos vegetales pueden mantener su capacidad regenerativa durante períodos de tiempo extraordinarios.
Un hallazgo científico que tiene más de una década
Aunque la historia vuelve a circular en redes y medios, es importante aclarar que no se trata de un descubrimiento realizado en 2025 o 2026.
La investigación fue publicada originalmente en 2012 por Yashina y colaboradores en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), bajo el título Regeneration of whole fertile plants from 30,000-y-old fruit tissue buried in Siberian permafrost.
Más de tres décadas de miles de años después de que aquella planta quedara atrapada bajo el suelo congelado, su material biológico permitió a los científicos obtener nuevamente una planta viva y fértil.
El caso de Silene stenophylla es, en definitiva, una extraordinaria ventana hacia el pasado: una evidencia de que el permafrost puede funcionar como una verdadera cápsula natural del tiempo, conservando durante miles de generaciones parte de la historia biológica de nuestro planeta.
Fuente científica: Yashina y colaboradores, Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), 2012. DOI: 10.1073/pnas.1118386109.









