De Villa Fiorito a la eternidad: la vida, muerte y el juicio que todavía busca justicia por Diego Maradona (video)

Decir Maradona es decir Argentina. Pero antes del Diego campeón del mundo, del Pelusa de los dos goles a Inglaterra y del ídolo de Napoli, hubo un nene de Fiorito que dormía entre chapas y que vio a su madre decir que le dolía la panza para que alcanzara la comida.
Diego Armando Maradona nació el 30 de octubre de 1960 a las 7:05 de la mañana en el Policlínico Evita de Lanús, hijo de Dalma Salvadora Franco, Doña Tota, y Don Diego Maradona. Fue el quinto de ocho hermanos y el primer varón, criado en una humilde vivienda de madera y chapa de Villa Fiorito, una de las zonas más desprotegidas del conurbano bonaerense.
Su infancia fue de carencias extremas. El propio Maradona lo resumió en una frase que se volvió historia: “Cuando llegaba la comida, mi mamá decía que le dolía la panza porque quería que comiéramos nosotros y no alcanzaba. A los 13 años me di cuenta que mi vieja nunca había sufrido del estómago”. A esa edad ya trabajaba matando cucarachas en una empresa de desinfección del puente San Martín.
La pelota fue su escape. En marzo de 1969, llevado de la mano por su amigo y vecino Gregorio ‘Goyo’ Carrizo, se presentó en las infantiles de Argentinos Juniors. Tenía 9 años. El entrenador Francisco Cornejo lo vio y supo que era distinto: “Tenía nueve años, pero se manejaba con una soltura inusual para los de su edad”. Así nació “Los Cebollitas”, el equipo infantil que arrasó con todo y que salió 136 partidos invicto. Ya hacía jueguitos en los entretiempos de Primera División y era tapa de El Gráfico.
El 20 de octubre de 1976, diez días antes de cumplir 16 años, debutó en Primera con Argentinos Juniors. Allí jugó 166 partidos y marcó 116 goles. En 1981 pasó a Boca Juniors y ganó el Metropolitano. De ahí a Barcelona (1982-84) donde ganó tres títulos, y en 1984 el salto que cambió su vida: Napoli. En Nápoles jugó 259 partidos y anotó 115 goles, y le dio al sur pobre de Italia lo que nunca había tenido: dos Scudettos (1986-87 y 1989-90), una Copa UEFA y la dignidad de ganarle al norte rico.
Su carrera siguió en Sevilla y Newell’s, y se cerró donde empezó el amor: Boca Juniors. El 25 de octubre de 1997, tras un Superclásico contra River en el Monumental, colgó los botines. Fueron 724 partidos oficiales y 358 goles en seis clubes: Argentinos, Boca, Barcelona, Napoli, Sevilla y Newell’s.
Con la celeste y blanca disputó 91 partidos, 21 en Mundiales. Campeón juvenil en 1979, campeón del mundo en México 86 con la Mano de Dios y el Gol del Siglo contra Inglaterra, subcampeón en Italia 90.
El 25 de noviembre de 2020, a los 60 años, el corazón dijo basta. Murió al mediodía en una casa del barrio privado San Andrés, en Tigre, donde transitaba una cuestionada internación domiciliaria tras una neurocirugía. La autopsia determinó que falleció por un paro cardiorrespiratorio secundario a edema agudo de pulmón producido por insuficiencia ventricular izquierda aguda.
Su muerte no fue el final. Fue el comienzo de otro partido, en Tribunales.
El primer juicio, iniciado el 11 de marzo de 2025, fue anulado por el escándalo de la jueza Julieta Makintach, que participaba de un documental. El segundo juicio, a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro con los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, lleva seis meses de audiencias.
En el banquillo hay siete profesionales acusados de homicidio con dolo eventual: Leopoldo Luque, Agustina Cosachov, Nancy Forlini, Carlos Díaz, Ricardo Almirón y Mariano Perroni. El 22 de octubre de 2026 el tribunal absolvió al médico clínico Pedro Di Spagna.
El presidente del tribunal, Alberto Gaig, anunció al borde de las lágrimas la fecha que todo el país espera: el veredicto final se conocerá el martes 22 de diciembre de 2026 a las 12 del mediodía.
Ese día, el mito volverá a estar en el centro de la escena. Porque Maradona no murió. Maradona sigue jugando, ahora en la búsqueda de justicia.










