Acusado por abusar de una niña quedó detenido con prisión preventiva
En una audiencia celebrada en Junín de los Andes, el fiscal Hernán Scordo formuló cargos contra J.S.G., acusado de haber abusado sexualmente de una niña en al menos tres ocasiones entre marzo de 2021 y marzo de 2023. Los hechos ocurrieron en el interior de una vivienda donde el imputado se alojaba por tener vínculos de amistad con la familia de la víctima.
El relato estremecedor de la niña, recogido en Cámara Gesell y respaldado por profesionales del hospital local, fue clave para que el Ministerio Público Fiscal solicitara la prisión preventiva del acusado. El juez de garantías, Eduardo Egea, avaló la formulación de cargos y estableció un plazo de investigación de dos meses, aunque concedió una prisión preventiva de solo siete días, con la posibilidad de que el acusado continúe detenido bajo modalidad domiciliaria.
El Fiscal Dr. Scordo destacó además que J.S.G fue declarado en rebeldía en noviembre de 2024 y en el marco de otra investigación que lo involucra, por el delito de lesiones graves (ese caso aún está bajo investigación).
El silencio impuesto y el valor de hablar
Según la acusación, el imputado amenazó a la niña tras cometer los abusos: “Si decís algo le va a pasar algo a tu familia”. Esta frase, tan común en casos de abuso infantil, revela el mecanismo de miedo que perpetúa el silencio y el sufrimiento. A pesar de ello, la niña habló. Y su testimonio fue claro, valiente y contundente.
Este caso nos recuerda una verdad fundamental: cuando un niño o niña cuenta algo, hay que creerle. No minimizar, no dudar, no postergar. La palabra de un niño debe ser escuchada con respeto, con atención y con acción inmediata.
El rol de la sociedad: proteger, no juzgar
El abuso infantil no es solo un crimen individual, es una falla colectiva cuando no se actúa con rapidez y sensibilidad. La justicia, los medios, las instituciones y cada ciudadano tienen la responsabilidad de proteger a la infancia. En este caso, el entorno del acusado incluso envió mensajes amenazantes a la madre de la niña, lo que refuerza la necesidad de medidas cautelares firmes y de apoyo integral a la familia.
Creerles siempre, cuidarlos siempre
Este caso no debe quedar solo en los expedientes judiciales. Debe ser un llamado a la conciencia pública. Cada niño merece crecer en un entorno seguro, libre de miedo y violencia. Y cuando se atreven a hablar, merecen que se les crea, que se les proteja, y que se les repare.
La infancia no puede esperar. La justicia debe ser firme, pero también empática. Porque detrás de cada denuncia hay una historia que necesita ser escuchada, y una vida que merece ser cuidada.










