Bodega Donati Hnos. la historia de Carlos Bianchi (parte 1/2)
Reconquista, Santa Fe.- Edilberto Isidro Bianchi, fue un vecino de Barrio Moreno que llega a Reconquista proveniente de San Manuel en el año 1956. Su hijo varón mayor, Carlos, lamentablemente fallecido el pasado 17 de octubre a los 72 años, nace en 1953 y la familia se instala a vivir alquilando una casa en barrio Chapero.
“Mi papá arranca trabajando en el aserradero de Gregoret, no sé cuánto tiempo estuvo ahí, después directamente pasó a trabajar a la Bodega Donatti Hnos que funcionó entre 1952 y 1982, hasta su jubilación”.
“Allí cumplía con todo tipo de tareas, el personal estable ascendía a 60 empleados aproximadamente, pero en época de verano cuando aumentaban las ventas llegaba a reunir alrededor de 200 más o menos”.
“Dos capataces, el padre de “Toreta” Hernandez, cuñado de don Armando Donatti, casado con la hermana de Leopoldo Hernández, ellos eran de Gancedo, límite de Chaco con Santiago del Estero”.
Me acuerdo de los hermanos Alegre que eran tres, “Pipo” y “Cacho” eran administrativos, y “Matosas” era operario en la bodega.
“En esos años se vendían en Reconquista distintas marcas de vino, Donatti, Toro, Viejo Viñedo, Arizu, al lado del colegio San José por Iturraspe, vinos Capelletti, Cisera vendía el vino Yapeyú, después aparece Cavic, Franja Amarilla, pero mucho más adelante”.
“Sobre el Boulevard Yrigoyen había un depósito frente a El Puma, a mí me llevaron para trabajar de encargado, era de vinos Viejo Viñedo”.
Donatti vendía su propia marca, Superuva tinto, rosado y blanco, el común, tinto y blanco, después apareció el Calificado tinto, era el mismo pero le cambiaban la etiqueta”.
“En la bodega conocí a muchos empleados, Nelvar Raffin, Armando Contarde mi tío, Ives Rossi, eran viajantes de Donatti, Diógenes Cortinovis yo lo conocí como encargado de la limpieza y el hermano estaba haciendo el mismo laburo pero en la bodega en Goya”.
Lo que yo sabía de Donatti es que tenía la fraccionadora de Reconquista y Goya, y Buenos Aires, también tenían en Mendoza y en otros lugares del país”.
“Los horarios de trabajo eran desdoblados, normalmente 4 a la mañana y 4 a la tarde”.
“La siesta de papá era cortita, porque le quedaba lejos en bicicleta, pero en época fuerte de venta en el verano se hacían dos turnos de 8 horas”.
“La mayoría de los trabajadores en esos años se movía en bicicleta, alguno que otro tenía una motito, una Legnano, un Nievas hijo de un camionero de Donatti tenía una Motoneta Iso 150, el resto bicicletas, el 99%. Sin embargo estaba Galarza que no tenía y se iba a pie nomás”.
“Otro que trabajó mucho en la bodega fue Guido Alvarez, Ireneo Faccioli fue empleado de Donatti, él aprendió su oficio de electricidad ahí, “Cachete Olivero era empleado de Donatti mucho tiempo, después fue acopiador de pescado cerca del “Flaco” Leiva”.
“Ahí conocí un surubí albino, blanco, él lo tenía en la cámara para vender como cualquier otro, son rarezas, tenía pescadores y lo que hacía era comercializar ubicado sobre la ruta al puerto”.
“Mi ingreso a la bodega fue como changarín, nada más que era un trabajo fijo, tenía que reparar los esqueletos, mi papá y yo lo hacíamos, cuando había mucho trabajo lo hacía en la planta de 4 a 12 y de 14 a 22”.
“No nos íbamos a casa, dormíamos un ratito la siesta, subíamos arriba, tirábamos una lonita en el suelo y nos recuperábamos en una hora”.
“Donatti tenía camiones propios, los camioneros iban a Formosa por ejemplo, después había una empresa de Resistencia que era Luchini Hnos , esos venían con sus camiones a buscar el vino, no sé quién era el distribuidor en Resistencia en esos años, eran camiones techados de chapa, y entonces vos cargabas un camión y acoplado, eran como 1.500 esqueletos que cabían”.
“Cargar ese camión era una changa que pagaba aparte Luchini, el vino salía a 67° grados de temperatura, cuando empezabas a cargar tenía las dos puertas laterales abiertas, tanto el chasis como el acoplado”.
“Empezabas a cargar desde la cabina para el medio, eran seis cajones de alto la estiba, esto era lo más difícil, hasta el medio, luego del fondo del camión hasta el medio, cerrabas la puerta de un lado y vos quedabas encerrado hasta poder cerrar la otra puerta, había algunos operarios de los más veteranos que se descomponían inclusive, al ser techado era prácticamente irrespirable, cuando se rompía una botella era caliente”.
“Había dos operarios, Zanel y Cremona que eran los más guapos para cargar, también el negro Meza, cuando venías completando la carga tenías que acomodar para poder cerrar la puerta. Esos camiones eran los más jodidos, se ponía la lona después.
“Donatti iba al norte, Chaco, Formosa, Corrientes, eran las principales provincias donde se vendían los vinos, estaba la distribución en Goya también”.
“En Reconquista, tengo un tío que vivía en Newbery y 9 de Julio, tenía la distribución de vino Donatti en Reconquista y la colonia, toda la ruta 11, y alrededores”.
“Me acuerdo que el papá y la mamá de Hugo Vera, el boxeador, venían con un carro como una jardinera, llevaban los cajones y luego vendían a los bolichos”.
“El vino que más salía era Superuva, fue el caballito de batalla de la bodega porque era económico”.
Fuente: Aldo Sotelo, tel/wap. 3482303386, cualquier aporte será muy bien recibido.










