Una vida de servicio: la Comisario Iris cierra una etapa y vuelve a sus raíces
Después de 25 años de servicio en la Policía del Neuquén, la Comisario Iris pone fin a una extensa carrera marcada por el compromiso, la vocación y el sacrificio personal. Oriunda de la zona del Lago Huechulafquen, integrante de la Comunidad Lafquenche y profundamente arraigada a la vida de campo, asegura que ahora comienza una etapa en la que buscará recuperar el tiempo junto a su familia y disfrutar de aquello que siempre llevó en el corazón.

“Ingresé en el año 2001, con 19 años“, recuerda. Desde entonces desarrolló su carrera en distintas dependencias de la fuerza, transitando por la División Tránsito y la Brigada Rural de Junín de los Andes, la División Tránsito de San Martín de los Andes, Criminalística, Logística, la Comisaría 43, el CENAF de Zapala y, finalmente, la Comisaría Especial de la Niñez, Adolescencia y Familia de San Martín de los Andes.
Además, fue instructora de tres promociones de agentes en Junín de los Andes, formando a nuevas generaciones de efectivos policiales.
En los últimos años decidió especializarse en una de las áreas más sensibles de la institución: la atención de casos de violencia familiar y la protección de niños, niñas y adolescentes.
“Mis últimos años me especialicé en lo que tiene que ver con violencia familiar y la protección de los niños, niñas y adolescentes“, expresó.
Al repasar su trayectoria, reconoce que no todo fue sencillo. Hay momentos que quedaron marcados para siempre.
“Lo más doloroso, en lo personal, fue atravesar la pérdida de un compañero, Cochele, y tener que separarme de mi familia, sobre todo de mis hijos, por cumplir con mi trabajo“, recordó con emoción.
Como tantos integrantes de las fuerzas de seguridad, el servicio significó resignar tiempo con sus seres queridos para cumplir con la responsabilidad asumida.
Hoy, con el uniforme listo para ser guardado, sus prioridades son otras.
“Quiero acompañar a mis hijos, porque estuve muy ausente, sobre todo con el más chico, que tiene 14 años. También quiero cuidar a mis padres y disfrutar del campo y de las fiestas camperas, que tanto me gustan“, contó.
Su historia está íntimamente ligada a la tierra donde nació. Mujer de campo, criada en la zona del Lago Huechulafquen y perteneciente a la Comunidad Lafquenche, nunca perdió el vínculo con sus raíces, aun cuando la profesión la llevó por distintos destinos dentro de la provincia.
Para Iris, la institución policial representó mucho más que un trabajo: fue una escuela de vida, de aprendizaje permanente, de compromiso con la comunidad y de servicio hacia quienes más lo necesitaban.
Hoy inicia una nueva etapa, con la satisfacción del deber cumplido y la certeza de haber dejado una huella en cada destino donde prestó servicio. Atrás quedan años de entrega, desafíos y sacrificios; por delante, el tiempo para reencontrarse con su familia, con el campo y con la vida que siempre la esperó junto a las montañas y al Lago Huechulafquen.










