Basta de agresiones: cuando servir a los demás se paga con violencia

Piedra del Aguila.- Desde Info Los Andes queremos abrazar fuerte a los bomberos voluntarios de Piedra del Águila y, en especial, al compañero que fue agredido mientras trabajaba en un incendio.
Hay noticias que nos obligan a parar todo y a recordar lo esencial. Esta es una de ellas.

Porque detrás de ese extructural que resiste el fuego, detrás de ese casco tiznado, no hay una institución. Hay una persona. Hay una familia que miró el reloj cuando sonó la sirena y que se quedó esperando, con el corazón en la mano, que vuelva sano y salvo.
Los bomberos voluntarios no cobran un sueldo. No lo hacen por obligación. Lo hacen por vocación.
Cuando suena la sirena, no preguntan quién es, ni cuánto tiene, ni de dónde viene. Dejan la mesa servida, dejan el trabajo a medias, dejan a sus hijos durmiendo, dejan su cumpleaños, su descanso, su vida cotidiana en pausa para ir a ayudar a un desconocido. Van hacia donde todos los demás salimos corriendo.
Entran al humo, al monte, a la ruta helada a las tres de la mañana. Ponen el cuerpo. Y muchas veces, ponen también su propia seguridad.
Como dijo con claridad y con dolor la Asociación de Bomberos Voluntarios de Piedra del Águila en su comunicado: se entiende la angustia, se entiende la desesperación de ver tu casa, tu campo o tu pertenencia ardiendo. Es humana esa desesperación. Pero esa angustia nunca, jamás, puede convertirse en un golpe, en un insulto, en una amenaza contra quien vino a ayudarte.
Se puede reclamar. Se puede pedir explicaciones. Se puede estar en desacuerdo. Eso es parte de vivir en comunidad. Lo que no se puede es agredir.
Hay una frase del comunicado que debería quedarnos grabada a todos:
Un bombero sigue siendo bombero esté uniformado o esté de civil.
Porque no se saca el compromiso cuando se saca el uniforme. Son bomberos cuando vuelven a su casa y siguen pensando en lo que vieron. Son bomberos al otro día cuando tienen que volver a su trabajo habitual después de no dormir en toda la noche.
Por eso, desde Info Los Andes, queremos decirles algo simple y profundo a los Bomberos Voluntarios de Piedra del Águila y a cada cuartel de nuestra cordillera:
La próxima vez que escuchemos una autobomba pasar con la sirena a fondo por la Ruta 40, por el centro de Junín de los Andes, de Piedra del Águila, de San Martín de los Andes, pensemos esto: ahí adentro no va solo un móvil. Va una historia. Va alguien que dejó a su familia para cuidar a otra familia.
A nuestro compañero agredido y a los suyos: toda nuestra solidaridad. Que se recupere pronto, del golpe y de la tristeza que provoca que te agredan cuando solo querías ayudar.
Y a cada bombero y bombera voluntaria que alguna vez salió corriendo de su casa para socorrer a un desconocido, gracias.
Gracias por estar.
Gracias por servir sin pedir nada a cambio.
Gracias por poner el corazón donde otros ponen excusas.
Basta de agresiones. Respeto para quienes sirven. Respeto para nuestros bomberos voluntarios.









