El mensaje del Gobernador Riojano Ricardo Quintela para el presidente Javier Milei
La Rioja.- “Le exigimos al presidente @JMilei que cumpla el rol para el que los argentinos y argentinas lo eligieron y responda a la acuciante realidad que vive nuestro país, no solo en términos climáticos, sino también en lo social y estructural”.
La Argentina atraviesa un momento peligroso: el de empezar a naturalizar que el Estado no esté, que no llegue, que no cuide. Cuando eso pasa, deja de ser garante y se convierte en espectador.
El cambio climático existe. Negarlo no es únicamente un discurso, sino una forma de no hacerse cargo. No es una opinión ni una bandera ideológica: es lo que estamos viviendo.
En La Rioja lo vemos todos los días. Lluvias que no responden a ningún patrón habitual, tormentas concentradas en pocas horas, suelos que no alcanzan a absorber el agua, desbordes, daños, familias afectadas. No es “clima raro”: es una crisis ambiental que llegó para quedarse.
Frente a eso, el Estado provincial actúa. Da respuestas, asiste, coordina recursos, cuida a su gente. Pero también dice algo más incómodo y necesario: esto no se resuelve solo apagando incendios o atendiendo emergencias. Hace falta planificación, prevención y políticas públicas sostenidas. Y para eso se necesita un Estado nacional presente.
Negar el cambio climático no lo hace desaparecer. Lo único que logra es dejar a las provincias solas, sin apoyo, sin coordinación y sin una estrategia común frente a fenómenos que no reconocen fronteras. Cuando el gobierno nacional decide mirar para otro lado, al costo lo pagan los territorios y la gente. Ahí es donde el problema deja de ser ambiental y pasa a ser político.
Cuando el Estado falla de manera repetida, no estamos frente a un error aislado. Estamos frente a una decisión de gobierno. La ausencia constante ante tragedias previsibles no es desorden ni casualidad: es una decisión.
En la Patagonia, el fuego avanza sin piedad. Se pierden casas, trabajos, bosques, comunidades enteras. No se queman números: se quema la vida de miles de argentinos. Y cuando el Estado no llega, o llega tarde, lo que se rompe es algo más profundo: la confianza básica entre la sociedad y quienes gobiernan.
Mientras eso ocurre, el presidente elige otro escenario. Show, espectáculos, exposición mediática. No es una cuestión de gustos personales. Es un mensaje político. Cuando el show ocupa el lugar de la gestión, lo que queda claro son las prioridades.”










