Cuando el General Perón visitó Mamuil Malal: el legado imborrable de Don Andino Grahn en la Patagonia neuquina
Junín de los Andes.- Un hombre cuya palabra valía más que cualquier firma en esta vasta Patagonia.
En las inmensas planicies al pie del volcán Lanín, donde el viento cuenta historias de gauchos, estancias centenarias y pioneros, un nombre aún resuena con respeto profundo entre políticos, jueces, estancieros y peones por igual: “Don Andino”. Bertil Andino Grahn (1934-2019), un neuquino de pura cepa, se ganó su lugar en el corazón del campo patagónico con humildad, trabajo incansable y una mirada franca que no necesitaba papeles para certificar su palabra.
Padre de familia ejemplar, esposo devoto y abuelo querido, Andino dirigió en varias oportunidades la Sociedad Rural del Neuquén, entidad donde su apellido ya era tradición. Con su andar pausado, bastaba verlo llegar para que todos dijeran: “Ahí llegó Don Andino…”. Era el ejemplo vivo de que el respeto se construye con hechos, no con títulos.
Pero su historia guarda un capítulo singular que une la estancia familiar Mamuil Malal fundada en 1892 y una de las más antiguas de la cordillera neuquina con uno de los personajes más influyentes de la Argentina del siglo XX: el General Juan Domingo Perón.
Desde la década del ’30, Perón visitaba regularmente la estancia, un vínculo que probablemente se inició a través del abuelo materno de Andino. Tan estrecha fue esa relación que Andino Grahn era ahijado de Perón.
El General llegaba acompañado primero por su esposa Aurora Tizón y luego por Eva Duarte, pasando días en el campo patagónico, aunque muchas veces pernoctaba en el regimiento cercano por la distancia. Uno de esos encuentros más recordados ocurrió en marzo de 1949: Perón estaba en San Martín de los Andes precisamente para celebrar el cumpleaños número 15 de su ahijado Andino.
Andino nunca olvidó esas visitas ni el ejemplo de trabajo y compromiso que le transmitió su tierra.
Nacido en 1934, se formó en Buenos Aires donde descubrió el polo, deporte en el que brilló: jugó su primer Abierto por Hurlingham en 1953, llevando sus caballos a pie desde Junín de los Andes hasta Zapala (200 km) y luego en tren. En 1957, reemplazando a un lesionado, integró un equipo legendario con Juan Carlos Harriott (padre e hijo) y Quito Alberdi, logrando la Triple Corona al ganar el Abierto de Coronel Suárez, el de Hurlingham y el de Palermo. Ese año lo invitaron a Estados Unidos, pero su padre, temiendo que abandonara el campo, vendió toda la caballada. Andino dejó el polo por ocho años, regresando luego con giras a Sudáfrica y España.

De vuelta en la Patagonia, desde Mamuil Malal y Lolen, dedicó su vida a la ganadería sustentable (Hereford, Hampshire Down), la forestación y la crianza de caballos. Fue un campero humilde y alegre que enseñó el oficio a sus hijos, nietos y a muchos que trabajaron a su lado. Colaborador del Parque Nacional Lanín y ejemplo para generaciones de productores, su figura representa lo mejor del polo y del campo neuquino.
Hoy recordamos con cariño a Don Andino, cuya memoria vive en la Copa Andino Grahn que se juega en la Expo Rural del Neuquén, y en cada rincón de esta tierra de viento y volcán.
Gracias, Don Andino, por mostrarnos que el verdadero respeto se gana con palabra honesta, trabajo honrado y un corazón patagónico.
DonAndinoGrahn #MamuilMalal #PerónEnLaPatagonia #JunínDeLosAndes #SociedadRuralNeuquén #HistoriaPatagónica










