La Policía de Neuquén de luto: dos efectivos mueren en trágico accidente
Un oficial ayudante que hacía dedo para llegar a su servicio y un policía retirado perdieron la vida en un choque vial. La tragedia expone nuevamente la cruda realidad de los agentes que deben depender de la buena voluntad de conductores para cumplir con su deber, mientras las promesas de cambio siguen sin cumplirse.

Neuquén se encuentra de luto tras un nuevo accidente de tránsito que enlutó a la familia policial. Dos efectivos fallecieron: el Oficial Ayudante Julián Iván Zúñiga (26 años), quien se trasladaba haciendo autostop para cumplir con su servicio en la Comisaría 15° de Cutral Co (o Plaza Huincul, según fuentes), y un policía retirado. Además, otras tres personas involucradas permanecen internadas en estado grave, lo que agrava la dimensión de la tragedia.

El hecho, ocurrido en la Ruta 22, generó una profunda conmoción en la provincia y miles de repercusiones en redes sociales. Uniformados en actividad, ex policías y vecinos volvieron a visibilizar un problema recurrente: ¿por qué los efectivos policiales siguen obligados a hacer dedo para ir a trabajar?.
Testimonios recolectados en las últimas horas revelan una situación que se arrastra por años.
Muchos agentes deben recorrer largas distancias en rutas complejas como la 22 o la 7 hacia Añelo saliendo varias horas antes de sus hogares, dependiendo exclusivamente de la solidaridad de conductores particulares. Un efectivo retirado lo resumió con crudeza: “Hice 30 años de carrera y siempre viajé a dedo. El problema es que a los jefes no les importa cuál es el destino del efectivo. A ellos los llevan y los traen en el móvil de la unidad”.
Otros compañeros destacan que las jornadas laborales de 12 horas se extienden fácilmente a 14 o 16 horas al sumar los traslados. En muchos casos, los policías terminan utilizando su propio vehículo y asumiendo los gastos de combustible, exponiéndose a riesgos constantes. Un efectivo relató que desde hace más de un año viaja en su auto para evitar el dedo y para transportar a compañeros, lo que representa un costo económico significativo y un peligro permanente.
Vecinos también dan cuenta de escenas cotidianas: una mujer contó recientemente haber levantado a un policía que hacía dedo al regresar de realizar adicionales para complementar sus ingresos familiares.
El malestar se extiende hacia la dirigencia política. Muchos critican la brecha entre realidades: mientras los agentes arriesgan su vida en rutas para cumplir con su deber, funcionarios y jefes se movilizan en vehículos oficiales con chofer y comodidades como antenas Starlink pagadas con fondos públicos.
Esta no es la primera vez que ocurre. Cada tragedia similar genera anuncios oficiales: refuerzo de controles, operativos especiales, revisión de traslados del personal, conferencias de prensa y promesas de cambios por parte de áreas de Seguridad y Riesgos Laborales. Sin embargo, con el correr de los días, todo regresa a la normalidad. La memoria reciente incluye otro caso doloroso: el año pasado, dos trabajadores públicos murieron cerca de Añelo en un accidente con una camioneta en malas condiciones, lo que también derivó en anuncios que, según denuncian, nunca se concretaron.
La Policía de la Provincia del Neuquén informó oficialmente con profundo pesar el fallecimiento del Oficial Ayudante Julián Iván Zúñiga, destacando su compromiso, responsabilidad y respeto por el uniforme. La institución acompaña a la familia, amigos y compañeros en este momento de inmenso dolor, y anunciará oportunamente los detalles del velatorio e inhumación.
Hoy, la familia policial despide a sus compañeros con dolor y respeto. Q.E.P.D.
.Una pérdida que golpea fuerte y reabre un debate incómodo sobre las condiciones laborales de quienes sostienen la seguridad pública en la provincia. Mientras tanto, la pregunta sigue latente y dolorosa: ¿cuántas vidas más tendrán que perderse para que realmente algo cambie?










