Se derrumba un gigante: SanCor pidió su propia quiebra y crece la incertidumbre
La histórica cooperativa láctea SanCor atraviesa el momento más crítico de su historia tras solicitar su propia quiebra ante la Justicia santafesina, en el marco de una profunda crisis financiera, productiva y laboral que se arrastra desde hace años.
La empresa, fundada en 1938 y durante décadas símbolo de la industria láctea nacional, acumula una deuda cercana a los 120 millones de dólares y no logró revertir su situación a pesar de encontrarse en concurso preventivo desde febrero de 2025. Según fuentes judiciales y del sector, el mecanismo dejó de ser una herramienta viable para sostener la actividad, en un contexto de cesación de pagos, falta de liquidez e insolvencia generalizada.
El pedido fue presentado ante el Juzgado de Rafaela que interviene en la causa, a cargo del juez Marcelo Gelcich, y ahora será la Justicia la que deba determinar si acepta la quiebra y cómo continúa el proceso, que podría incluir la liquidación de activos o la eventual aparición de inversores interesados en sostener parte de la operación.
El deterioro de SanCor también se refleja en su nivel de producción. La cooperativa pasó de procesar más de 4 millones de litros de leche diarios en sus mejores años a menos de 500 mil en la actualidad, evidenciando una caída abrupta que impactó directamente en su capacidad de generar ingresos y sostener su estructura.
Factores como la pérdida de competitividad, conflictos sindicales, endeudamiento creciente y decisiones comerciales fallidas contribuyeron a un declive sostenido que terminó por profundizar la crisis.
La situación de los trabajadores es uno de los aspectos más sensibles del conflicto. Más de 850 empleados se encuentran en un escenario de fuerte incertidumbre, con denuncias de hasta ocho meses de sueldos impagos, falta de aportes y cobertura de salud sostenida por el gremio.
Desde la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (Atilra) señalaron que la empresa se sostuvo durante meses “con el patrimonio de los trabajadores”, y advirtieron que la quiebra no modifica sustancialmente una realidad que ya era crítica, aunque podría abrir la puerta a una reestructuración.
El caso de SanCor no solo impacta en sus empleados y acreedores, sino que sacude a toda la cadena láctea y al entramado productivo nacional. Su caída representa el debilitamiento de una de las cooperativas más emblemáticas del país y deja en evidencia las dificultades estructurales que enfrenta el sector.
Mientras la Justicia analiza el pedido, el futuro de la empresa permanece abierto: entre la liquidación definitiva o la posibilidad de una nueva etapa bajo otra estructura, en medio de una crisis que ya dejó una marca profunda en la industria argentina.









