Ser zurda en un mundo de diestros: la historia de Etel
Cada 13 de agosto se conmemora el Día Internacional de las Personas Zurdas, una fecha que busca visibilizar las dificultades que todavía enfrentan quienes utilizan principalmente la mano izquierda. La historia de Etel, madre de dos hijos, abuela y empleada de comercio, refleja cómo ser zurda fue parte de su identidad desde la infancia y cómo, con el paso de los años, aprendió a desenvolverse en un mundo pensado mayoritariamente para diestros.
Etel tiene 60 años y desde muy chica supo que era diferente al resto de su familia en un aspecto muy particular: sus padres fueron y sus cuatro hermanos son diestros. Ella fue la única zurda en su hogar.
Desde pequeña, su mano izquierda fue su herramienta natural para prácticamente todo. Escribir, tomar objetos, realizar tareas y desenvolverse en las actividades cotidianas fueron acciones que naturalmente hizo con la izquierda.
Una de sus primeras experiencias ocurrió durante la infancia, cuando una de sus tías intentaba ayudarla con las tareas escolares y le pedía que escribiera con la otra mano.
“Me decía que hiciera con la otra mano y yo no podía”, recuerda Etel al hablar de aquellos primeros años.
Para ella, escribir con la derecha era prácticamente imposible. Su mano natural era y sigue siendo la izquierda. Sin embargo, aquella dificultad inicial no significó que tuviera problemas importantes durante su etapa escolar.
“Después, en la escuela nunca tuve problemas. No me acuerdo haber tenido problemas por ser zurda”, cuenta.
Con el paso del tiempo, ser zurda dejó de ser simplemente una característica física para convertirse en parte de su identidad.
“Yo hago todo con la zurda. La derecha prácticamente no la ocupo, es muy poco”, explica.

La única zurda de la familia
Ser la única zurda dentro de una familia de diestros también marcó parte de su experiencia.
Mientras sus padres y sus cuatro hermanos utilizaban naturalmente la mano derecha, Etel desarrolló desde pequeña una manera diferente de hacer las cosas.
No recuerda haber vivido esa diferencia como un problema permanente, aunque sí tuvo que enfrentarse a determinadas situaciones en las que las herramientas o actividades estaban pensadas para quienes utilizaban la mano derecha.
Con los años, aprendió a adaptarse.
La experiencia de Etel permite observar algunas de las dificultades que pueden aparecer en actividades tan simples como cortar con una tijera, utilizar un cuaderno con espiral, abrir una lata o manejar un mouse de computadora.
Con una tijera convencional, por ejemplo, reconoce que tiene dificultades.
“Con una tijera común no puedo cortar. Igual lo hago, pero te das cuenta que no”, señala.
Hoy existen tijeras especialmente diseñadas para personas zurdas, pero durante gran parte de su vida Etel debió utilizar las herramientas disponibles y adaptarse a ellas.
Algo similar ocurre con los cuadernos con espiral.
“Me molesta, sí, pero bueno, acomodo tu mano y escribo igual”, cuenta.
En el caso del mouse de la computadora, la adaptación también fue necesaria. Al estar habitualmente ubicado del lado derecho, aprendió a utilizarlo con esa mano.
“Lo hago con la derecha porque no me queda otra. No puedo, porque está del lado derecho. Entonces sí o sí tengo que manejarlo así”, explica.
La cocina tampoco queda afuera. Con el abrelatas, por ejemplo, debe recurrir a la mano derecha.
“Me cuesta un montón abrir la lata. Tengo que hacerlo sí o sí con la derecha”, relata.
A lo largo de su vida, Etel aprendió a convivir con esas pequeñas dificultades que aparecen en un mundo diseñado principalmente para diestros.
Pero lejos de considerar su condición como una limitación, la reconoce como una parte de quién es.
“Me encanta ser zurda. Me gusta”, afirma.
Incluso recuerda situaciones cotidianas en las que su lateralidad aparece de manera natural, como al andar en bicicleta, donde siente que su movimiento tiende hacia el lado izquierdo.
“En la persona zurda siempre vas, siempre tira para el lado zurdo”, comenta.
Su relato también muestra que no todas las personas zurdas viven las mismas experiencias. Algunas pueden adaptarse con facilidad a determinados objetos, mientras que otras encuentran dificultades en actividades específicas.
La diferencia está, muchas veces, en que gran parte de los objetos de uso cotidiano fueron históricamente diseñados pensando en la mayoría diestra.
El Día Internacional de las Personas Zurdas se celebra cada 13 de agosto. La fecha fue impulsada por el Left-Handers Club y comenzó a conmemorarse en 1992 con el objetivo de visibilizar las experiencias de quienes utilizan preferentemente la mano izquierda.
Durante siglos, ser zurdo estuvo rodeado de prejuicios y supersticiones. En diferentes sociedades, incluso se llegó a obligar a niños a escribir con la mano derecha.
Hoy se busca reconocer la zurdera como una característica natural y promover entornos y herramientas que permitan a las personas desarrollar sus actividades sin tener que modificar constantemente sus hábitos.
Entre los elementos especialmente diseñados para zurdos se encuentran tijeras, cuadernos, reglas, mouse, teclados, utensilios de cocina, herramientas y distintos instrumentos musicales.
También existen guitarras diseñadas para zurdos, reglas con escalas adaptadas, mouse ergonómicos y teclados que ubican el teclado numérico del lado izquierdo.
La historia, el deporte, la música y el arte cuentan con numerosas figuras reconocidas que fueron o son zurdas.
Entre ellas aparecen Leonardo da Vinci, Marilyn Monroe, Paul McCartney, Jimi Hendrix y Rafael Nadal.
En Argentina, la lista incluye nombres como Diego Maradona, Lionel Messi, Guillermo Vilas, Emanuel Ginóbili, Charly García y Gustavo Cerati.
Más allá de las grandes figuras, millones de personas viven cotidianamente la experiencia de ser zurdas. Historias como la de Etel permiten comprender que muchas veces no se trata de grandes obstáculos, sino de pequeñas situaciones repetidas todos los días: una tijera que no corta como debería, un espiral que incomoda, un abrelatas que obliga a cambiar de mano o un mouse que está pensado para otra lateralidad.
Pero también muestran algo más importante: la capacidad de adaptación.
Etel lo resume con naturalidad y sin dramatismo. Después de seis décadas de hacer las cosas principalmente con su mano izquierda, no cambiaría su forma de ser.
“No me molesta, al contrario. Un placer para mí. Me encanta ser zurda. Me gusta.”
Y quizás allí esté la mejor manera de entender el significado de este 13 de agosto: no se trata solamente de hablar de una mano, sino de reconocer distintas maneras de hacer las mismas cosas.










