Tras 22 años, comienza el desarme del techo del edificio histórico de la Escuela 222 de Chiuquilihuín

Junín de los Andes. La imagen del techo siendo desarmado en la Escuela Primaria N.º 222 de la comunidad Mapuche de Chiuquilihuín volvió a poner en el centro de la escena la historia de un edificio que, durante más de dos décadas, fue parte de la vida cotidiana de numerosas familias de la zona.
Vecinos y exalumnos compartieron en redes sociales fotografías del desarme de la estructura, acompañadas por mensajes cargados de nostalgia. Para muchos, ese edificio no fue solamente una escuela: fue el lugar donde generaciones de niños y niñas dieron sus primeros pasos en la educación y donde quedaron guardados recuerdos de una etapa importante de sus vidas.
La Escuela Primaria N.º 222, ubicada en el paraje rural de Chiuquilihuín también mencionado como Chiquilihuín, es una institución de gestión pública que forma parte de la comunidad educativa de la zona cordillerana. Según registros educativos, su aniversario se conmemora en febrero y sus orígenes se remontan a 1966. En algunos documentos también aparece identificada como “Artilleros de los Andes”.
Por las características y las grandes distancias de la zona rural, la institución funciona bajo la modalidad de Jornada Completa, de 8 a 16 horas, un sistema fundamental para garantizar el acceso y la permanencia educativa de niños y niñas de la comunidad Mapuche y de parajes cercanos.
Un edificio que ya no estaba en condiciones seguras
La directora del establecimiento, Parmenia Reartes, recordó que cuando asumió su función, en 2025, el edificio ya presentaba serios inconvenientes.
“Cuando asumí, en 2025, en ese lugar se estaban dictando los talleres. Pero las condiciones edilicias no eran seguras ni las adecuadas”, explicó.
Ante esa situación, la directora realizó consultas con el área de Seguridad e Higiene y elevó fotografías para dejar constancia del estado de la construcción. A partir de esa evaluación se dispuso la clausura preventiva del edificio.
Según explicó Reartes, una de las principales preocupaciones estaba relacionada con el techo, que representaba un peligro permanente por la posibilidad de derrumbe para las personas que diariamente circulaban por el lugar.
A esto se sumaba el deterioro de las paredes y la presencia de roedores, condiciones que hacían imposible continuar utilizando el espacio con normalidad.
De esta manera, el desarme que hoy genera nostalgia entre vecinos y exalumnos no responde simplemente al paso del tiempo, sino a la necesidad de retirar una estructura que había dejado de ofrecer condiciones adecuadas de seguridad.
Entre la nostalgia y una nueva etapa
El edificio actual había sido inaugurado alrededor de 2004 y durante aproximadamente 22 años fue escenario de clases, talleres, encuentros y momentos compartidos por distintas generaciones.
Por eso, las imágenes del techo siendo retirado provocaron una particular mezcla de sentimientos: por un lado, la tristeza de ver desaparecer una construcción cargada de recuerdos; por otro, la necesidad de avanzar hacia espacios que permitan garantizar condiciones seguras para la comunidad educativa.
La postal del desarme marca así el cierre de una etapa para la Escuela 222 y para Chiuquilihuin. Detrás de las paredes y del techo que hoy son desmontados quedan años de historias, aprendizajes y recuerdos que permanecen en quienes pasaron por sus aulas.
Fuente: El Werken / Info Los Andes.










