Cuando suenan las sirenas, salen los bomberos: el valor de quienes arriesgan todo por la comunidad

Junín de los Andes.- En todo el país, miles de Bomberos Voluntarios sostienen guardias, se capacitan y salen a enfrentar incendios, accidentes y rescates sin cobrar por ese servicio. En Junín de los Andes, el Cuartel de Bomberos Voluntarios Comandante General Marcelo Sarrate se sumó al sirenazo nacional para visibilizar el reclamo por los fondos que necesita el sistema. Desde el cuartel, el subcomandante Ignacio de Antueno habló con Info Los Andes y explicó por qué el equipamiento, la capacitación y los recursos son fundamentales para seguir salvando vidas.
Cuando una sirena suena en Junín de los Andes, la comunidad sabe que algo está ocurriendo.
Una autobomba puede estar a punto de salir hacia un incendio forestal, una vivienda, un accidente de tránsito, un rescate o cualquier otra situación en la que una persona necesite ayuda.
Pero detrás de cada salida hay mucho más que una sirena.
Hay entrenamiento, sacrificio, horas de trabajo, familias que esperan y una institución que necesita estar preparada para responder.
Eso es lo que representa el Cuartel de Bomberos Voluntarios Comandante General Marcelo Sarrate, una institución que desde Junín de los Andes forma parte de la enorme estructura de Bomberos Voluntarios de la República Argentina.
La conducción del cuartel
El Cuartel funciona bajo una conducción dual que garantiza tanto la respuesta operativa como la gestión administrativa. La conducción operativa está a cargo del Comandante Bombero Voluntario Raúl Rifo, quien lidera las intervenciones, la organización de las guardias y la preparación del personal para enfrentar las emergencias. Por su parte, la conducción administrativa es responsabilidad del Sr. Luis Wild y el resto de su equipo, quien se ocupa de la gestión institucional, los trámites, la administración de recursos y el sostenimiento de la estructura que permite que el cuartel funcione día a día.
Un servicio que se sostiene con vocación, pero también necesita recursos
Durante el sirenazo nacional, Info Los Andes estuvo presente en el cuartel de Junín de los Andes y dialogó con Ignacio de Antueno, subcomandante de Bomberos, quien lleva 25 años formando parte de la institución.
Su testimonio permite entender una realidad que muchas veces queda detrás de cada emergencia.
“Los subsidios vienen establecidos en qué se puede gastar”, explicó Antueno, al señalar que esos recursos están destinados principalmente a materiales, equipamiento y determinadas necesidades de funcionamiento.
No se trata simplemente de disponer de dinero.
Se trata de contar con los elementos necesarios para que un bombero pueda ingresar a una situación peligrosa y realizar su tarea reduciendo los riesgos.
Porque la voluntad de ayudar no alcanza cuando enfrente hay fuego, humo, estructuras inestables, combustibles, materiales peligrosos o accidentes de tránsito.
25 años dentro del cuartel
Ignacio (Nacho) de Antueno lleva un cuarto de siglo como bombero.
En ese tiempo pudo observar cómo cambió la institución y cómo fue creciendo el equipamiento disponible.
Recordó que cuando ingresó había mucho menos material y destacó el trabajo realizado durante años por las distintas comisiones de la asociación para ordenar la documentación, cumplir con los requisitos y lograr acceder a los subsidios.
El crecimiento de un cuartel no ocurre de un día para otro.
Es producto de años de trabajo, administración responsable, capacitación y compromiso de muchas personas que pasan por la institución.
Sin capacitación y equipamiento, la vocación no alcanza
Una de las definiciones más importantes que dejó de Antueno durante la entrevista fue que no alcanza solamente con tener voluntad de ser bombero.
El servicio requiere capacitación y elementos adecuados para utilizar correctamente el equipamiento y afrontar una emergencia.
El subcomandante explicó que, ante un incendio, una persona sin conocimientos puede exponerse innecesariamente al intentar combatirlo por sus propios medios.
Los bomberos, en cambio, trabajan con procedimientos, conocimiento del material involucrado y equipamiento que les permite mantener distancias de seguridad y reducir los riesgos.
La diferencia puede ser determinante.
Donde una persona puede terminar acercándose peligrosamente a las llamas para arrojar un balde de agua, un bombero preparado puede trabajar con herramientas, protección y técnicas específicas.
Por eso, cada equipo que llega a un cuartel puede significar mayor seguridad para el bombero y mayores posibilidades de salvar una vida.
¿Qué pasaría si no hubiera bomberos?
La pregunta parece sencilla, pero la respuesta obliga a imaginar una situación que ninguna comunidad quisiera vivir.
Un incendio sin un servicio especializado.
Un accidente sin rescatistas preparados.
Una vivienda consumida por las llamas sin una autobomba que llegue.
Una persona atrapada sin alguien capacitado para intervenir.
Antueno explicó que los cuarteles de Bomberos Voluntarios nacen, en muchos casos, precisamente de una necesidad concreta de las comunidades.
Y Junín de los Andes no es la excepción.
Cada vez que suena la sirena del Cuartel Comandante General Marcelo Sarrate, hay hombres y mujeres que dejan lo que están haciendo para ponerse el uniforme y acudir donde se los necesita.
Una vocación que también se transmite en la familia
La historia de (Nacho) de Antueno también muestra otra dimensión del bombero voluntario.
Después de 25 años en la institución, la vocación terminó llegando a su propia familia.
Su hijo mayor, de 17 años, ya forma parte del cuartel como cadete, mientras que su hijo menor, de 9 años, también comienza a acercarse y acompañar ese camino.
Pero hay algo todavía más profundo en sus palabras.
Nacho explicó que siempre le transmite a su hijo que no tiene que seguir necesariamente sus pasos, sino construir los propios.
Y dejó una reflexión sobre el miedo, un sentimiento que lejos de ser una debilidad puede convertirse en una herramienta para mantenerse alerta frente al peligro.
Para un bombero, perder el respeto por una emergencia puede significar poner en riesgo su propia vida y también la de sus compañeros.

El reclamo detrás de las sirenas
Por eso, el sirenazo nacional no debe interpretarse simplemente como un sonido que se escucha durante unos minutos.
Detrás de esas sirenas existe un reclamo por los recursos necesarios para que los cuarteles puedan continuar funcionando y equipándose.
Durante la entrevista, de Antueno explicó que existen cuarteles que deben afrontar gastos cotidianos con recursos propios y que algunos continúan buscando diferentes formas de sostenerse. También planteó la necesidad de simplificar determinados trámites administrativos para las asociaciones bomberiles.
El mensaje es claro:
Los bomberos pueden ser voluntarios. La emergencia no.
El fuego no espera.
Los accidentes no esperan.
Los rescates no esperan.
Y la respuesta tampoco puede esperar.
Junín de los Andes: una comunidad que sabe quién sale cuando suena la sirena
En Junín de los Andes, el Cuartel de Bomberos Voluntarios Comandante General Marcelo Sarrate representa mucho más que un edificio y varias autobombas.
Es el lugar desde donde salen quienes están preparados para entrar donde otros deben salir.
Son hombres y mujeres que ponen su tiempo, su conocimiento y su propia seguridad al servicio de los demás, bajo la conducción operativa del Comandante Raúl Rifo y la gestión administrativa del Sr. Luis Wild.
Por eso, cuando las sirenas volvieron a sonar hoy, el mensaje fue nacional, pero también profundamente local.
Junín de los Andes también tiene algo que decir.
Tiene bomberos que necesitan recursos.
Tiene bomberos que necesitan equipamiento.
Tiene bomberos que necesitan capacitación.
Y, sobre todo, tiene bomberos que cada vez que la comunidad los necesita se ponen el estructural, el casco, suben a una autobomba y salen.
El reclamo puede durar unos minutos.
La vocación de un bombero, muchas veces, dura toda una vida.
Cuartel de Bomberos Voluntarios Comandante General Marcelo Sarrate, Junín de los Andes.
Cuando suena la sirena, ellos salen.









