Gabriel Majercik: 30 años de guardapolvo blanco, prevención y sonrisa en la Escuela 187

Hay títulos que se cuelgan en la pared. Y hay otros que se llevan puestos todos los días, en el guardapolvo, en las manos, en la forma de mirar a un nene que abre la boca por primera vez sin miedo. El de Gabriel Majercik es de los segundos.
Cutralquense, esposo y padre de dos hijos, Gabriel dejó muy joven su ciudad natal movido por una vocación que lo acompaña desde chico: ayudar al prójimo. Sus referentes fueron unos primos segundos odontólogos. Le gustaba verlos dentro del consultorio. Esa imagen lo marcó para siempre.
Hoy, con más de 30 años de profesión y 29 de ellos dedicados a la salud pública, su historia es la historia de muchos pueblos neuquinos. Trabajó 12 años y medio en Las Ovejas, en el norte profundo de la provincia. Hace más de 17 que eligió Junín de los Andes. Aquí es parte esencial de la posta del barrio más popular de la ciudad, el barrio Lanín, del Hospital de Junín de los Andes, del área rural y, sobre todo, de las escuelas.
Él mismo lo explica con la sencillez de quien no necesita adornos:
“Cuando me recibí me gustaba estar dentro del consultorio. Después, entrando al sistema de salud, me di cuenta de lo importante que era trabajar en la escuela y apostarle a la salud de la gente y no solamente a la enfermedad. Porque muchas veces lo que uno recibe en el consultorio es la enfermedad cuando ya el daño ya está hecho”.
Ahí está la clave. Gabriel eligió la prevención.
Y no la eligió solo. En la Escuela Primaria 187, su segunda casa, el trabajo es en equipo. Junto a él están los referentes del servicio que hoy sostienen la tarea preventiva en las escuelas:
Martín Alfaro, odontólogo llegado hace un par de años desde la Facultad Nacional de La Plata, donde era profesor, con quien trabaja codo a codo día a día. Y Cristian, compañero del servicio con el que comparten la vocación de estar donde más se necesita.

Entre ellos hacen lo que para el sistema es más barato y para la comunidad es más valioso: enseñar a cepillarse, controlar los dientes de leche, acompañar el recambio, evitar que la caries llegue.
“No es costoso para el sistema que trabajemos en prevención. Es de las cosas más baratas y que más rédito dan. Es mucho más gratificante trabajar para que la gente no se enferme, que debería ser el propósito de todo profesional, ¿no? No solamente curar cuando está enferma”.
Gabriel es el primer odontólogo de la rama de la familia, tanto Majersic como Vilardebó, el apellido de su madre. Un orgullo familiar que se hizo orgullo colectivo. Con humor se define como “uno de los más viejos del servicio”, pero siempre reconoce a todos los que pasaron, a los que están y a los jubilados que abrieron el camino.
“En la posta, en el hospital, a veces somos la única posibilidad que tiene la gente”, dice. “A veces nos eligen por calidad y otras veces porque somos la opción que está al alcance de la mano”. Y ahí está él, con buen humor, siempre. Con los más chiquitos, con paciencia infinita, mostrándoles el cepillo, contando dientes, o al despedirlos inflando el guante como un improvisado globo de 5 dedos. Con los adultos, resolviendo arreglos, cirugías, devolviendo la posibilidad de comer, de sonreír, de hablar sin vergüenza.
En su testimonio, Gabriel también quiso dejar un reconocimiento especial para quien considera su maestro y referente absoluto en Junín:
“Sergio es como el conocido Doctor Muelita del pueblo. Es el odontólogo. Para mí, Muelita es el mejor odontólogo que pasó por acá, el más completo que conocí en el hospital. El más completo y comprometido. Hoy ya disfruta su jubilación”.
Se refiere al Dr. Sergio Viola, el querido Doctor Muelita, que marcó a toda una generación de profesionales y de vecinos.
En tiempos donde el título a veces se mide en likes o en rapidez, la historia de Gabriel Majersic nos recuerda el valor cultural profundo de obtener un título y honrarlo. Ser profesional no es solo tener un diploma. Es quedarse. Es elegir la salud pública cuando sería más cómodo lo privado. Es volver a la escuela, una y otra vez, durante 30 años.
Desde Infolosandes, en este Día del Odontólogo, queremos felicitar a Gabriel Majercik, a Martín Alfaro, a Cristian, al querido Sergio Viola y en sus personas, a todos los odontólogos y odontólogas del Hospital Dr. Ramón Carrillo, del barrio Lanín y del área rural, que todos los días le ponen el cuerpo y la sonrisa a la salud de nuestra comunidad.
¡Feliz día y gracias por 30 años de vocación!












