Aluminé volvió a vibrar: después de 14 años, el Taekwondo reunió a familias enteras

Después de 14 años sin un encuentro de estas características, Aluminé volvió a ponerse el dobok y a patear fuerte. Durante el fin de semana se llevó adelante el Campus Deportivo Infantil de Taekwondo, una propuesta que fue mucho más que técnica y competencia: fue una verdadera fiesta del deporte como herramienta de formación, salud y contención.
Con la participación de delegaciones de Neuquén, Plottier, Moquehue y Aluminé, el gimnasio se llenó de chicos, pero también de algo que hoy vale oro: familias enteras acompañando. Padres, madres, abuelos y hermanos que entienden que el deporte extraescolar es el mejor antídoto contra el sedentarismo, las pantallas y el aislamiento.
En tiempos donde el celular le gana por goleada al patio, este campus demostró que hay otro camino. Un camino de disciplina, respeto, esfuerzo y compañerismo.
La actividad fue el resultado del trabajo conjunto entre la Subsecretaría de Deportes de la Municipalidad de Aluminé, La Vieja Andina y el Club Aluminé, que apostaron fuerte a volver a posicionar al Taekwondo en el calendario deportivo de la cordillera.
Y lo hicieron con jerarquía. El campus contó con la presencia de destacados maestros: Luis Alejandro Villarroel, Director Técnico de la Escuela de Taekwondo Star, 7º Dan; Cristian Martínez, Director de Taekwondo Total, 6º Dan; y Matías Scheuermann, 1º Dan.
Durante dos jornadas intensas, los chicos trabajaron preparación física, técnica de pateo, corrección táctica, Poomsae, combates con protecciones y pecheras, y también actividades recreativas y de integración. Porque formarse no es solo competir, es aprender a compartir.
El cierre fue con entrega de presentes y diplomas, pero la foto más importante se la llevaron las familias.
La organización hizo un especial agradecimiento a Luis Figueroa, por su compromiso y trabajo sostenido para que el Taekwondo siga creciendo en Aluminé, a los profesores, alumnos y familias que fueron parte, y a las y los trabajadores municipales cuyo trabajo fue fundamental para que todo saliera perfecto.
EL ORGULLO DE LA CASA
Para el pueblo, el campus tuvo un condimento emocional extra. Ver a Matías Scheuermann, quien inició su formación en la Escuela Andina Aluminé y hoy como 1º Dan vuelve para coordinar y transmitir lo aprendido a las nuevas generaciones, es la prueba más clara de que cuando el deporte se trabaja en serio, deja huella.
De eso se trata. De sacar a los chicos del sedentarismo, de ofrecerles un lugar de pertenencia y de demostrar que cuando una disciplina convoca, no mueve solo a un deportista, mueve a una familia entera. Y Aluminé, este fin de semana, volvió a demostrarlo.










