Muerte en el bingo de Morón: quién era Jorge “Locomotora” Castro, el Roña que fue de peleador callejero a campeón del mundo y referente de los comedores

El boxeo argentino está de luto. Este miércoles por la madrugada falleció el excampeón mundial de boxeo Jorge Fernando “Locomotora” Castro, a los 59 años, tras descompensarse cuando estaba en el Bingo de Morón, localidad bonaerense donde residía en el último tiempo.
El hecho ocurrió en las instalaciones del bingo, donde se encontraba junto a su familia. Según confirmaron fuentes del Ministerio de Seguridad, el exdeportista sufrió una descompensación y un equipo médico constató el deceso en el lugar. Por el momento, no se determinaron oficialmente las causas de la muerte y la investigación quedó a cargo de la UFI N.º 8 de Morón.
De Caleta Olivia al mundo: el origen del Roña
Jorge Fernando Castro nació en Caleta Olivia, Santa Cruz, el 18 de agosto de 1967.
En su pueblo lo llamaban “Roña” por su pasado de peleador callejero. Durante su adolescencia se acercó al boxeo después de protagonizar peleas callejeras, etapa en la que empezó a forjar el estilo aguerrido que le valió el apodo. El apodo de “Locomotora” llegó después y, según explicaba él mismo, se lo pusieron porque “siempre iba para adelante”.
Debutó como profesional el 14 de febrero de 1987 y forjó una de las carreras más destacadas de la historia del pugilismo nacional.
El legado deportivo: un campeón nacional
Con un récord impresionante de 144 combates, 130 victorias (90 por KO), 11 derrotas y 3 empates, Castro se convirtió en uno de los grandes referentes del boxeo nacional.
Su mayor conquista llegó el 12 de agosto de 1994, cuando se consagró campeón mundial de peso mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) tras derrotar al estadounidense Reggie Johnson. La consagración fue en Tucumán y lo puso en la galería de los campeones mundiales argentinos.
Meses después protagonizó una de las peleas más épicas de la historia ante John David Jackson en Monterrey, México, el 10 de diciembre de 1994. Noqueado y al borde del KO, se levantó con lo que la prensa mundial bautizó como “La mano de Dios”, un golpe que le dio la victoria y que quedó grabado como una de las remontadas más increíbles del boxeo.
Su tenacidad y su espíritu indomable le ganaron un lugar entre los campeones mundiales de este deporte y el reconocimiento popular que trascendió las fronteras del ring.
Figura mediática y querido por el público, en los últimos años mantuvo una fuerte presencia en TV con participaciones en Gran Hermano y MasterChef Celebrity, lo que reforzó su imagen de ídolo popular.
El hombre detrás del campeón: el legado solidario
Lejos del ring, Castro encontró otra forma de pelear. Conmovido por las necesidades que sufrió en su propia infancia, se convirtió en un referente social.
Durante la pandemia transformó su gimnasio de Temperley en un comedor comunitario y, hasta sus últimos días, trabajó coordinando 14 comedores y 9 merenderos en el conurbano bonaerense. Producto de donaciones, gestionaba cuatro comedores propios y abastecía a otros 10, además de impulsar el programa “Guantes por la vida” con clases de boxeo en cárceles y llevar 10.000 kilos de mercadería al Impenetrable chaqueño.
En los últimos años se había radicado en Morón y mantenía proyectos de asistencia social.
La partida física de la Locomotora genera un profundo dolor popular. Su legado quedará marcado por dos luchas: la que dio arriba del ring, que lo llevó a la gloria mundial, y la que dio abajo, por los que menos tienen.










