El rol de las alianzas estratégicas en una economía que apuesta a lo digital
Con el objetivo de acelerar sus estrategias de transformación digital, las organizaciones de todos los sectores y tamaños, en distintas partes del mundo, están adoptando esta tecnología clave que, según International Data Corporation IDC, podría inyectar 19.900 millones de dólares a la economía global en los próximos cinco años. El camino por delante tiene certezas y también interrogantes. En consecuencia, mientras las empresas exploran su potencial, deben identificar los casos de uso que mejor se aplican a sus negocios, contar con una estrategia que los guíe para que sean efectivos mitigando los potenciales riesgos asociados a su implementación.
En primer término, es necesario tener en cuenta que la transformación digital no es lineal ni uniforme. Es un proceso que cada compañía transita y construye a su propio ritmo, según su cultura organizacional, a la medida de sus recursos y con sus metas empresariales como objetivo final. No importa la industria, se debe tener en claro que la modernización tecnológica ya no es una opción sino un imperativo estratégico para competir en un mundo en el que conviviremos con digital workers.

Por Claudia Buranits, directora de Alianzas y Ecosistemas de Argentina, Uruguay y Chile en Kyndryl
Por ello, aunque la IA parece estar en todas partes, muchas organizaciones enfrentan dificultades puertas adentro: el capital humano, pieza clave para cualquier transformación sustentable, no siempre está preparado para acompañar este avance. Según datos de Kyndryl, si bien el 95 % de las empresas usan IA, solo el 35 % logró integrarla plenamente en sus procesos. El 71 % reconoce que su fuerza laboral aún no está lista para aprovecharla, y un 45 % de los CEO admite que existe una resistencia activa entre los empleados a su uso. Esta tensión entre adopción tecnológica y capacitación marca un punto crítico: no basta conhacer disponible la IA,el verdadero desafío es habilitar a las personas para adoptarla con confianza y bajo los principios de responsabilidad de Ia IA definidos.
En este escenario, la Gestión del Cambio Organizacional (OCM) convierte la resistencia en compromiso, al promover la participación activa y alinear la cultura con la estrategia a través de una comunicación clara, una formación continua y un liderazgo visible. Solo así la tecnología se transforma en impacto real y sostenible.
Para ello, es indispensable contar con un socio estratégico que entienda la tecnología y que tenga la capacidad de articular el marco de gobernanza de IA ofreciendo un ecosistema de alianzas que garantice una implementación eficaz en las empresas. Esto permite acceder a las mejores tecnologías, plataformas y aplicaciones diferenciadas, junto con el talento especializado necesario para impulsar la modernización. Así, las organizaciones pueden integrar múltiples soluciones, datos y flujos de procesos en una arquitectura digital coherente, alineada con el negocio.
En conjunto, el socio estratégico y el ecosistema de alianzas permiten integrar capacidades avanzadas de IA con plataformas de datos sólidas, y esto se logra mejorando las experiencias de los clientes, optimizando las operaciones, acelerando la innovación, y proporcionando la infraestructura y la experiencia necesarias para lograr estos objetivos.
En ese camino, lo que realmente marca la diferencia es la capacidad de las organizaciones para alinear estrategia, cultura y talento humano. Y es allí donde es indispensable involucrar a las personas para que esa transformación sea efectiva y sostenible.










