Incendios en la Patagonia: mientras la cordillera arde, regresan a Esquel los mismos nombres de los años 70
Epuyén, Chubut.- Una vez más, la noche cae sobre la Comarca Andina y la imagen es la misma de los últimos veranos: columnas de humo que se elevan desde los cerros, focos activos que avanzan sin control y familias evacuadas.
Año tras año se repite el infierno. Y, otra vez, la coincidencia temporal levanta sospechas: del 21 al 24 de noviembre se realizará en Esquel, El Bolsón, San Carlos de Bariloche y Cuesta del Ternero (Foyel) el “Encuentro Plurinacional por la Defensa de la Soberanía”, un evento que reúne a organizaciones mapuches y sectores de izquierda bajo la consigna de “basta de extractivismo” y “fuera las multinacionales”.
Entre los expositores confirmados figura Julio César Urien, un nombre que arrastra un largo historial vinculado a la violencia setentista de la ESMA a Montoneros: el pasado de uno de los oradores.
Urien, ex oficial de la Armada Argentina, fue uno de los protagonistas del intento de copamiento de la ESMA en 1972, operación conocida como “Operación Alacrán”, cuyo objetivo era tomar el arsenal y robar armamento pesado. Detenido, fue liberado meses después por el indulto de Héctor Cámpora y se incorporó inmediatamente a la organización guerrillera Montoneros con el nombre de guerra “Felipe”.
En esa etapa redactó el “Manual de Instrucción de las Milicias Montoneras”, documento interno que detallaba técnicas de atentados, sabotajes y guerra urbana.
En 1975 volvió a caer preso en una casa de San Isidro donde la Policía encontró armas de guerra, explosivos, propaganda subversiva y una “cárcel del pueblo”. Dos años después, en 1977, recibió condena por tenencia ilegal de armas y asociación ilícita en el marco de su pertenencia a Montoneros.
Con el retorno de la democracia recuperó la libertad. Décadas después, durante los gobiernos kirchneristas, fue designado funcionario público y percibió varias indemnizaciones millonarias en el marco de la Ley 24.403 de reparación a víctimas del terrorismo de Estado.
Hoy, a los 50 años de aquellos hechos, Urien se presenta como “ambientalista” y recorre la Patagonia participando de foros y asambleas que cuestionan la presencia de empresas extranjeras y el modelo extractivo.
La cronología que se repite.
Organizaciones locales y vecinos de la Comarca Andina señalan que no es la primera vez que grandes incendios forestales coinciden con la presencia en la zona de grupos que promueven discursos de confrontación y “resistencia”. La simultaneidad entre el fuego que devora los bosques y la llegada de referentes con trayectorias vinculadas a la violencia revolucionaria de los 70 genera, como mínimo, interrogantes.
Mientras los brigadistas combaten las llamas y el viento complica las tareas, la cordillera vuelve a ser escenario de un incendio que nadie quería volver a ver. Y, al mismo tiempo, de un encuentro que trae de regreso nombres del pasado más oscuro de la Argentina.
La investigación sobre el origen del fuego en Epuyén aún no tiene resultados oficiales. Pero para muchos en la región, la postal del desastre ya no parece tan casual.
Fuente: Nan Puelo













