El día que Perú ayudó a Argentina en la Guerra de las Malvinas: la operación secreta de los Mirage que desafió el embargo
En mayo de 1982, en pleno desarrollo de la Guerra de las Malvinas, la República del Perú brindó un apoyo militar y diplomático decisivo a la Argentina, convirtiéndose en su principal aliado latinoamericano en un momento crítico del conflicto contra el Reino Unido.
Bajo la presidencia de Fernando Belaúnde Terry, Perú desafió el embargo internacional de armas impuesto a la Argentina y organizó una operación altamente secreta para enviar 10 aviones de combate Mirage M5P, junto con misiles, bombas, tanques de combustible, repuestos y otros suministros bélicos. Estos aviones llegaron a la base aérea de Tandil, en la provincia de Buenos Aires, permitiendo a la Fuerza Aérea Argentina reforzar su capacidad operativa cuando más lo necesitaba.
Los Mirage peruanos, despojados de sus insignias originales y pintados sin marcas identificatorias (o con escarapelas argentinas en algunos casos), realizaron un vuelo riesgoso cruzando rutas andinas y amazónicas. La maniobra buscó eludir los radares de países vecinos, particularmente los de Chile que mantenía una postura favorable a Gran Bretaña y Bolivia. Pilotos de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) fueron los encargados de trasladar las aeronaves en una misión que se mantuvo en estricto secreto para evitar represalias internacionales.
Además del envío de los cazabombarderos, Perú proporcionó misiles aire-tierra AS-30, abundante munición, repuestos y combustible, lo que resultó clave para sostener las operaciones aéreas argentinas en las etapas finales del conflicto. Aunque los aviones llegaron hacia finales de mayo o principios de junio (algunas fuentes precisan el 4 o 6 de mayo para los primeros envíos o la decisión clave), y la guerra concluyó antes de que pudieran participar activamente en combates, el gesto representó un respaldo concreto y valiente.
El apoyo de Perú no se limitó al ámbito militar. El gobierno de Belaúnde Terry también jugó un rol diplomático importante, promoviendo gestiones de paz y defendiendo públicamente la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas en foros internacionales.
Este acto de solidaridad entre dos naciones hermanas, unido por lazos históricos desde las guerras de independencia, quedó grabado en la memoria de ambos pueblos. Hoy, a más de cuatro décadas de distancia, el envío secreto de los Mirage M5P simboliza la fraternidad latinoamericana y el coraje de un país que, pese a los riesgos, eligió estar al lado de Argentina en uno de los momentos más difíciles de su historia reciente.
Una ayuda que no se olvida.










