Partió a la Casa del Padre la hermana Inés, la mujer que dejó para siempre su huella en el corazón y la identidad de Junín de los Andes
Junín de los Andes.- La comunidad de Junín de los Andes despide con profundo pesar a la hermana Inés, integrante de la Congregación de las Hijas de María Auxiliadora, una religiosa cuya vida estuvo marcada por la fe, la educación, el servicio y el amor al prójimo. Su partida enluta a la ciudad, pero también invita a recordar el inmenso legado espiritual, humano y cultural que deja a generaciones de vecinos.
La Municipalidad de Junín de los Andes expresó su profundo pesar por su fallecimiento y destacó que la hermana Inés dedicó su vida al acompañamiento de la comunidad, dejando una huella imborrable en quienes compartieron su camino de servicio.

Sin embargo, su obra trascendió las aulas y la misión evangelizadora. Su nombre quedó unido para siempre a uno de los mayores símbolos de la ciudad: el escudo de Junín de los Andes, del cual fue su creadora en el año 1970. Aquel emblema, nacido de su inspiración y de su profundo amor por esta tierra, continúa representando la historia, la naturaleza, la cultura y los valores que identifican a la comunidad.
Con la sencillez que caracterizó toda su vida, la propia hermana Inés recordaba cómo surgió aquella creación. Contaba que el municipio había convocado a un concurso para diseñar el escudo y que, movida por el deseo de aportar algo a su pueblo, decidió participar junto a otra religiosa.
“Lo hice con mucho gusto porque me encantaba participar por mi pueblo”, relataba con emoción.
Inspirándose en los paisajes y la riqueza natural de Junín de los Andes, incorporó al diseño el volcán Lanín, el ciervo, la trucha, el río y otros elementos representativos de la región. Incluso recordaba con una sonrisa las observaciones que recibió sobre la cantidad de rayos del sol, que debió modificar antes de que el diseño fuera finalmente aprobado.
Aunque poco después fue trasladada a otra comunidad religiosa y no pudo estar presente en los actos oficiales de reconocimiento, nunca buscó protagonismo. Su mayor satisfacción era saber que aquella obra había sido adoptada por todo un pueblo.
Décadas más tarde, al conocer la actualización del escudo municipal, lejos de aferrarse al pasado, volvió a demostrar la humildad y grandeza que la distinguían. Observó con alegría la evolución del símbolo y expresó su felicidad al ver que las nuevas generaciones habían sabido mantener viva la esencia de su creación.
“Estoy contenta. Parece que de acá brotó otra cosa, como una raíz de la que nació una flor más bonita. Los felicito. Para mí fue una alegría”, expresó emocionada.

Sus palabras reflejaban una profunda mirada cristiana: comprender que las obras verdaderamente importantes no pertenecen a una persona, sino que continúan creciendo al servicio de la comunidad.
La Congregación de las Hijas de María Auxiliadora pierde a una hermana ejemplar, mientras que Junín de los Andes despide a una mujer cuya vocación dejó una marca imborrable en la historia local. Su testimonio de fe, su compromiso con la educación y su amor por esta tierra permanecerán vivos en cada generación.
Cada vez que el escudo de Junín de los Andes flamee en una institución, acompañe un acto oficial o represente a la ciudad dentro y fuera de la provincia, también estará presente la memoria de la hermana Inés, porque su legado no quedó solamente plasmado en un dibujo, sino en un símbolo que continuará identificando a todo un pueblo por la eternidad.
Hoy la Iglesia y la comunidad elevan una oración agradecida por su vida, confiando en que el Señor, a quien sirvió con fidelidad durante toda su existencia, la reciba en su Reino y le conceda el descanso eterno.
Hoy el escudo de Junín de los Andes está de luto. Se apagó la mano que le dio forma y sentido hace más de medio siglo. La Hermana Inés Elvira, quien en 1970 diseñó con amor y orgullo el símbolo de su pueblo, partió a la casa del Señor.
Quedan sus rayos, el Lanín, el ciervo, la trucha y el río… y queda, sobre todo, el cariño con el que nació este escudo.
Descansa en la paz de Cristo, hermana Inés. Tu fe, tu servicio y tu legado permanecerán para siempre en el corazón de Junín de los Andes.










