En el corazón del pastizal, una madre deja su tesoro en manos del padre
El inambú campestre, conocido popularmente como perdiz chica, es una de las aves más características de los campos argentinos. Su particular forma de reproducirse y sus brillantes huevos color vinoso la convierten en una verdadera maravilla de la vida silvestre.
Entre los pastos secos, las pequeñas matas y los yuyos del campo, muchas veces pasa completamente desapercibido. Su plumaje, una combinación de tonos pardos, ocres, negros y cremas, funciona como un perfecto camuflaje.
Se trata del inambú campestre (Nothura maculosa), una especie propia de ambientes abiertos y pastizales. En Argentina es ampliamente distribuida y forma parte de la fauna característica de los ambientes pampeanos.
Pero hay algo que llama especialmente la atención: sus huevos.
De un intenso color marrón vinoso, casi morado, y con un brillo semejante a la porcelana, aparecen depositados directamente sobre el suelo. El nido es apenas una pequeña depresión entre los pastos, muchas veces al pie de una mata.
El curioso trabajo del padre
Y aquí aparece una de las particularidades más sorprendentes de esta especie.
En el mundo del inambú, la tarea de incubar no queda a cargo de la hembra: es el macho quien empolla los huevos y posteriormente se ocupa de los pichones. Investigaciones científicas sobre Nothura maculosa también documentan que la incubación y el cuidado de las crías están a cargo de los machos.
La hembra puede dejar sus huevos y continuar su ciclo reproductivo, mientras el macho permanece junto a la puesta.
Los pichones, además, son nidífugos: no permanecen mucho tiempo en el nido después de nacer y rápidamente comienzan a desplazarse junto al adulto.
El inambú es un ave caminadora. Prefiere desplazarse entre los pastos antes que levantar vuelo y, cuando se siente amenazado, suele confiar primero en su extraordinario camuflaje.
Quien camina por un campo puede pasar a pocos metros de él sin advertir su presencia.
Hasta que, de repente, el ave rompe el silencio con un vuelo corto, rápido y ruidoso.
Su alimentación incluye semillas, granos, brotes e invertebrados, y suele encontrárselo en pastizales, campos abiertos y zonas rurales.
La imagen que acompaña esta nota muestra justamente uno de esos pequeños tesoros del campo: un inambú junto a su puesta de huevos color vino, escondido entre la vegetación.
Una escena sencilla para quien la mira de pasada.
Pero para el campo, es mucho más que eso.
Es la vida comenzando entre los pastos.
Fuentes: Aves Argentinas, Museo de Ciencias de Bahía Blanca, estudios científicos sobre Nothura maculosa y organismos oficiales argentinos.










