Heroica extracción en Aucapán: la ambulancia del Hospital de Junín quedó colgada por un socavón y fue rescatada tras 3 horas de trabajo

Junín de los Andes.- Lo que comenzó como un traslado sanitario de rutina en la zona rural de Aucapán terminó en una compleja operación de rescate que se extendió desde las 22 hasta la 1 de la madrugada, y que puso en evidencia, una vez más, el compromiso del personal de salud y el enorme riesgo que asumen los choferes de ambulancia para llegar a donde se los necesita.
El hecho ocurrió cuando la ambulancia del Hospital de Junín de los Andes regresaba hacia la localidad con una paciente, una abuela adulta mayor, luego de acudir a un llamado en el área rural.
Según relató el propio chofer Walter, protagonista de la jornada, el terreno cedió de manera inesperada. “Ya habíamos andado por ahí, pero tanta agua que hay socavó el terreno, se ve que lo fue comiendo de a poco desde abajo. En plena subida, íbamos pasando y se quedó colgada, literalmente colgada”, explicó visiblemente cansado, tras entregar la guardia a las 2 de la madrugada.
Afortunadamente, la paciente pudo ser descendida sin inconvenientes y puesta a resguardo. Inmediatamente se dio aviso al hospital y se montó un dispositivo de rescate.
Del operativo participaron en conjunto Bomberos Voluntarios de Junín de los Andes, Policía de la Provincia del Neuquén, personal del Hospital local y vecinos de la comunidad de Aucapán. Con herramientas, camionetas y a fuerza de trabajo mancomunado, lograron retirar el vehículo del socavón y devolverlo a la traza firme de la ruta.
“Todos estamos bien, el vehículo también está bien. Fue el momento y el agradecimiento a todos los participantes que colaboraron, porque sin la ayuda de todos no podíamos haber hecho lo que hicimos. Una más que vamos a contar, esta vez con mucha, pero mucha suerte”, destacó el chofer.
El trabajo invisible que sostiene la salud rural
Detrás de cada médico y enfermero, hay un volante firme. Los choferes de ambulancia del interior neuquino surcan a diario caminos angostos, anegados por las lluvias, con barro, hielo y ahora, con socavones que se forman por la saturación de agua en el suelo.
Son ellos los que evalúan en segundos por dónde pasar, cómo no quedar encajados y cómo llegar igual, porque del otro lado hay una abuela, un niño o un vecino que espera. Una tarea silenciosa, poco reconocida y de alto riesgo.
La jornada de ayer en Aucapán es un recordatorio de eso. Del profesionalismo de todo el sistema de salud pública, pero también de la entrega de esos choferes que, madrugada tras madrugada, ponen el cuerpo y arriesgan para que la salud llegue a cada paraje.
Desde la Dirección del Hospital agradecieron: “A todos UN GRAN TRABAJO”.










