Dante Quinterno, el padre de Patoruzú: 115 años del genio que dibujó la argentinidad

Dante Raúl Quinterno nació en la ciudad de Buenos Aires el 26 de octubre de 1909, hijo de Martín Quinterno y Laura Raffo, de raíces piamontesas. Su abuelo paterno, Pedro Quinterno, procedía del Piamonte, Italia, y en Argentina se dedicaba a la producción agropecuaria.
La vocación le llegó temprano. A los 15 años ya era ayudante de caricaturista en el Diario Crítica y enviaba bocetos a los diarios porteños. En 1924 comenzó a mandar sus dibujos y en 1925 publicó su primera tira, Panitruco, en El Suplemento. Después vendrían Don Fermín – luego Don Fierro -, Manolo Quaranta y Un porteño optimista.
Curugua-Curuguagüigua: el nombre imposible que se volvió Patoruzú
El salto a la historia grande fue en 1928. Con apenas 19 años y publicando en Crítica, El Mundo y La Razón, Quinterno dio vida a Curugua-Curiguagüigua, un personaje caricaturesco que parodiaba al “indio noble”.
Era un nombre impronunciable para el lector urbano, así que pronto fue rebautizado como Patoruzú, más amable y memorable.
Patoruzú nació como personaje secundario en dos tiras cómicas de corta vida, el último de los tehuelches, a los que los conquistadores españoles habían visto como gigantes dotados de fuerza prodigiosa. Al principio era un personaje humilde, taciturno e ignorante, a cargo de un tutor porteño de más educación; ese contraste entre el malicioso tutor y el bondadoso e ingenuo aprendiz tehuelche sería la base de todo. Ese tutor, con el tiempo, se independizaría y se convertiría en otro ícono: Isidoro Cañones.
Con el tiempo Quinterno lo transformó: de aprendiz pasó a ser un poderoso aunque benévolo cacique estanciero, millonario, de fuerza descomunal, que luchaba como ninguno y era un adalid de la justicia.
El imperio de la tinta
El público lo abrazó de inmediato. Alto, fortachón, de hablar rural y modales impecables, era la antítesis de la avivada porteña.
En 1936 Quinterno fundó su propia editorial y lanzó la revista Patoruzú como publicación independiente. Fue la primera revista semanal de historietas argentina de gran tirada y se agotaba: llegó a vender más de 300.000 ejemplares por semana.
A partir de ahí nació un universo: Patoruzito (1945), Andanzas de Patoruzú, Correrías de Patoruzito, Pepín Cascarón, Locuras de Isidoro y los recordados Libros de Oro.
Quinterno no fue solo dibujante. Fue un empresario editorial visionario, uno de los fundadores de la Asociación Argentina de Editores de Revistas, y también productor agropecuario con su revista Dinámica Rural.
En la década del 30 viajó a Estados Unidos a estudiar animación con los hermanos Max y Dave Fleischer, creadores de Betty Boop y Popeye, y allí tomó contacto con Walt Disney, con quien entablaría una amistad.
De ese aprendizaje nació, el 20 de noviembre de 1942, Upa en apuros, el primer dibujo animado en colores de Argentina y la región, también reconocido como el primer dibujo animado en colores de Argentina.
El legado que no se borra
Patoruzú se transformó desde los años 40 y 50 en uno de los íconos de la cultura popular argentina. Su lenguaje inventado pasó al habla cotidiana, sus valores criollos idealizados representaron a un país que buscaba su identidad.
Dante Quinterno falleció en Buenos Aires el 14 de mayo de 2003, pero sus personajes siguen vivos en ferias de usados, en colecciones de Ovni Press y en la memoria de los que crecimos gritando ¡Ahijuna!
Hoy, a 116 años de su nacimiento, la pregunta sigue vigente:
Y vos, ¿leías las aventuras de Patoruzú? 🪶📚









